Opinión

París 13-N

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Decenas de franceses que radican en la ciudad, colocaron una ofrenda floral y veladoras afuera de la embajada de Francia en México. (Cuartoscuro)

1. Después de reivindicar el atentado en París, el comunicado del Estado Islámico (EI) concluye con esta sentencia: “Este ataque no es más que el principio de la tempestad”. Y, más allá de cualquier alarmismo, la advertencia debe ser tomada en serio.

2. El atentado del viernes ha mostrado un alto grado de complejidad. Se ha pasado de los “lobos solitarios” (kamikases dispuestos a inmolarse) a células entrenadas, organizadas y coordinadas, que cuentan con apoyo y soporte en el interior de Francia.

3. Los franceses tienen al enemigo en casa y enfrentan ya terribles dilemas. ¿Cómo luchar contra quien vive dentro del país, tiene ciudadanía francesa, no porta uniforme y está dispuesto a inmolarse?

4. La gravedad del problema se sintetiza en una cifra: hay cuatro mil sospechosos de tener relaciones o ser parte de movimientos yihadistas. De hecho, algunos de los participantes en atentados recientes ya habían sido fichados por la policía.

5. Las reacciones ante la brutalidad de la violencia han sido radicales. Un exministro de Sarkozy, Laurent Wauquiez, ha pedido, incluso, que el gobierno recluya a los cuatro mil sospechosos en campos de internamiento. Y aunque, por el momento, no es probable que esto ocurra, si las cosas empeoran las exigencias serán más drásticas.

6. La fuerza del Estado Islámico no tiene precedente. Según un reporte de la ONU (27/may/15), el EI cuenta con más de 25 mil combatientes extranjeros provenientes de 100 países. El boom es impresionante: entre 2014 y marzo 2015 habría incrementado su reclutamiento en 71 por ciento. Hay que recordar que el califato fue proclamado, apenas, en junio 2014.

7. La capacidad de fuego del califato se ha acentuado tanto en la región que controla, la mitad del territorio sirio y parte de Irak, como en los ataques terroristas: el atentado contra Charlie Hebdo, el ataque a una marcha organizada por grupos prokurdos en Ankara, con un saldo de 120 muertos, y la explosión del avión ruso que salía de Egipto (244 víctimas).

8. La implantación del Estado Islámico en Siria e Irak no es casual. Siria está inmersa en una guerra civil desde hace cinco años, a partir de la Primavera Arabe, y Saddam Hussein cayó bajo la ofensiva estadounidense en 2003. Antes de esos hechos, ambos países vivían bajo regímenes autoritarios que tenían bajo control tanto el territorio como a los movimientos yihadistas.

9. Este dato muestra cómo las potencias, de uno y otro signo, han intervenido con consecuencias imprevistas e indeseadas. Los antecedentes están a la vista. En 1979, ante la invasión soviética de Afganistán, Estados Unidos apoyó a los mujaidines. De ese movimiento de resistencia nació, posteriormente, Al Qaeda. Y algo similar ocurrió con el Estado Islámico que se originó en una prisión militar estadounidense en Irak.

10. Los conflictos entre las potencias siguen y seguirán marcando todo lo que ocurre en Medio Oriente. Rusia apoya abiertamente al presidente de Siria, Bachar al-Asad, mientras que Estados Unidos, sus aliados occidentales y Arabia Saudita están en su contra y apoyan a los rebeldes. Pero, en ese río revuelto, el principal beneficiario ha sido, inesperadamente, el Estado Islámico.

11. La reacción inmediata de Francia, después del atentado de París, ha sido bombardear intensamente Raqa, proclamada capital del califato. El problema es que no es seguro que los bombardeos sean suficientes para contener y derrotar al Estado Islámico. Y tanto los franceses como los estadounidenses y los rusos temen comprometer tropas en la región.

12. Lo cierto es que el atentado de París y la fuerza galopante del Estado Islámico están obligando a replantear el esquema de alianzas. El expresidente Nicolas Sarkozy, después de reunirse con el presidente Hollande, advirtió de que la solución del conflicto en Siria debe contar con el apoyo de Rusia. Y es que, en efecto, el combate contra el fundamentalismo yihadista impone, quiérase o no, y a pesar de todas las tensiones, un entendimiento con Putin. Dado ese primer paso, se podría optar por otras acciones, incluida una coalición militar con efectivos en la zona.

13. París 13-N se ha constituido ya en un parteaguas. Pero la guerra está lejos de concluir. Y antes que las cosas mejoren, seguramente van a empeorar.

Twitter: @sanchezsusarrey

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