Opinión

Parábola del tren y la vía

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Reparación en la Línea 12 del Metro. (Cortesía)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil cayó en cuenta de que trae muy avanzado el desgaste ondulatorio. Esto es cosa de potentes antibióticos, reposo de tres días, nada de Glenfiddich, dieta blanda y mucha agua de limón. El desgaste ondulatorio está dando mucho, empieza por el estómago y al cabo del rato unos calenturones.

Ha tocado su turno, en los diarios, radio y televisión noticiosas la desastrosa Línea 12 del Metro que tuvo que ser clausurada por errores que Gilga habría podido cometer dado sus conocimientos de mecánica del suelo, ingeniería y desarrollo urbano. Gil se imagina a sí mismo dando el informe de la vergüenza: de que los trenes no concuerdan con los rieles; haga usted de cuenta el pronombre singular con el verbo en plural: yo somos, ellos vio, tu están. Así con los vagones y el riel. Diría Gamés: es que se compraron en una barata española y ya ve cómo son los gachupines. Si la fricción en la curva persiste, se rompen la madre los usuarios, como se le dice a los desventurados hombres y mujeres que viajan en el popular sistema colectivo de transporte.

Con la pena y la novedad de que a los daños registrados en las 11 estaciones que fueron cerradas hace casi un año, se agregan en el terrible presente afectaciones ocasionadas por el desgaste ondulatorio acelerado en vías del túnel donde los trenes movilizan a miles de pasajeros todos los días. Virgen santísima, Gil lo leyó en su periódico Reforma en una nota de Jonás López. El punto más dañado está en la llamada curva 37 entre las estaciones de Mexicaltzingo y Atlalilco, la cual deberá ser intervenida a la brevedad. ¿Lo ven? El desgaste ondulatorio está dando muchísimo.

Joel Ortega, director del Sistema de Transporte Colectivo informó que los trabajos de la curva 37 durarán seis semanas y costará 420 millones de pesos por encima de los dos mil millones tirados a la basura. “Tenemos la mitad de la línea no operando. Hay que cambiar un kilómetro de rieles porque el tren se acabó la vía”.

Gamés tiembla como si él personalmente hubiera comprado el fierro para poner las vías que no sirvieron porque los trenes no concuerdan, etcétera. “La curva 37 es de suma importancia para el trazo de la Línea 12 pues conecta, vía subterránea, la avenida Tláhuac con el Eje 8 Sur Ermita Iztapalapa”. Joel Ortega dijo: “El tren no tiene un desempeño adecuado por el excesivo número de curvas. Desde ahorita lo digo claramente: esta línea va a tener ese defecto de por vida”. O sea, se jodió la bicicleta. Lo que se llama un defecto congénito. Desde el acueducto que diseñó Ahuízotl en Tenochtitlán y que terminó en una inundación de pronóstico reservado, no se había visto semejante desastre en una obra pública mexicana.

Por si la lectora y el lector lo había olvidado, las correcciones de la Línea 12 del Metro han costado dos mil 314 millones de pesos. 900 millones se han gastado en las obras de la reconstrucción que terminará en noviembre; otros 420 han sido gastados en mantenimiento, y a esta cifra hay que aumentarle los 420 millones para la intervención extraordinaria de la curva 37. Con estos números de dar pánico, 35 funcionarios inhabilitados por la Contraloría han interpuesto juicios de nulidad. Gil considera que estos servidores públicos deben ser condenados a viajar el resto de su vida sobre el desgaste ondulatorio.

Marcelo Ebrard, ah, Ebrard Casaubón, comiose un gallo viejo, olvidó que habita en el purgatorio de la vida política y mandó una carta desesperada a la comisión legislativa que da seguimiento a la Línea 12. Ebrard pidió ser recibido en la Cámara y comparecer, o sea dar su versión de los hechos, o sea defenderse, o sea explicar cómo fue que la obra de su gobierno fue un desastre. Su periódico El Universal publicó que “la Comisión Especial de la Cámara de Diputados, que vigila los recursos federales aplicados a la Línea 12 del Metro, presentará este jueves un informe en el que responsabiliza al ex jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard; al ex secretario de Finanzas, Mario Delgado, y al ex titular del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, del desastre en el que se convirtió la llamada Línea Dorada”. Aigoeei. Huele a gas.

La máxima del escritor catalán Noel Clarasó espetó dentro del ático de las frases célebres: “Es un error creer que uno está rodeado de tontos, aunque sea verdad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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