Opinión

Par de reyes

 
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Ricardo Monreal.

La semana sube el telón y Gil se pregunta con qué nos sorprenderá Ricardo Monreal. Al delegado que se niega a trabajar sólo le falta la nariz roja, los zapatotes y presentarse ante los niños: soy Monrealín, el payaso de la Delegación Cuauhtémoc. Amiguitos, me dejaron las oficinas sin sillas, hasta los lápices se llevaron. Gamés es injusto, Monreal si trabaja, en una jornada tensa y agotadora nombró a Nico, el chofer de Liópez, como jefe de limpia y al joven porro que asaltó las oficinas del CCH, Castillo Luna, como encargado de la unidad educativa de la delegación. Pas mal. Entre otros rumbosos nombramientos estos personajes mejorarán la vida diaria en la Cuauhtémoc. Mju.

En unos cuantos días Monreal ha chillado a los cuatro vientos que la delegación vive una “crisis financiera y moral”, ha mostrado un millón y medio de pesos que le hicieron llegar como soborno, se ha entregado a la policía con valentía infrecuente y ha desactivado una red de espionaje en las oficinas de la delegación. Con grandes dificultades James Bond habría cumplido estas misiones en tan poco tiempo.

En un video, Ricardo Monreal denuncia la corrupción imperante en la delegación (ción-ción), entrecierra los ojos, hace un gesto de dolor y dice: “no permitamos que le hagan daño a nuestra delegación”. Al terminar, aparece un logo con su nombre, santo y seña de su campaña.

¿Cuál campaña? La que ha empezado el delegado-luchador para construir su candidatura a la jefatura de Gobierno del DF. Todos los recursos de la Cuauhtémoc para fortalecer esa plataforma. El delegado ha sido gobernador y sabe lo que cuesta una candidatura. Si a esto añadimos la bendición de Liópez, lo que tienen los habitantes de la Cuauhtémoc es un delegado inexistente y un precandidato en campaña con mucho dinero. Y claro, no olviden al payaso Monrealín. Amiguitos, he descubierto una red de corrupción, no se dejen engañar, si los quieren corromper, digan no y cuéntenselo a quien más confianza le tengan. Yo soy su payaso Monrealín, sé contar chistes, inventar despojos y hacer payasadas.

Me entrego
Una mañana histórica, Monreal se presentó a las oficinas de la Procuraduría a entregarse “voluntariamente”, así dicen los periódicos. Se acusaba de ingresar a la tesorería de la delegación el millón y medio que llegó a sus oficinas en un sobre.

Llevaba una bolsa con unos pants, algunos documentos y un libro: La sexta extinción de Elizabeth Kolbert, periodista del New Yorker, que anuncia el nuevo fin del mundo. Hace 66 millones de años cayó un asteroide en la Tierra y exterminó a los dinosaurios. Se sabe que en ese tiempo inmemorial había una tribu depredadora, muy peligrosa, se hacían llamar los monreales, un grupo de cazadores que en un chico rato mataban dinosaurios y mamuts y realizaban banquetes de lujo palaciego. En serio, no es jalada, o como se diga.

Señores, me espían. ¡No! Don Ricardo, ¡no diga eso! Si, señoras, encontramos pequeñas cámaras dispuestas en el falso plafond. Desde ese lugar los adversarios escuchaban todas la trapacerías, las transas, las raterías (ías-ías) de los funcionarios. Interpongamos una denuncia de hechos por hallazgo de hechos y hechos de hechos, o como se diga. Sí, denuncia por hechos. Hechos malos se entiende.

Monrealín seguirá esta semana denunciando, interponiendo, buscando y todos los gerundios que usted diga y mande. El corazón simple de Gil pregunta al viento: ¿cuándo trabajará este valiente delegado, hombre que denuncia la corrupción? ¿Saben algo?: nunca. El trabajo de la delegación es una vulgaridad. Olvídenlo.

Cué
En entrevista con Bibiana Belsasso en su periódico La Razón, el gobernador Gabino Cué mostró la fuerza de su carácter. Oigan esto: “creo en las buenas y en las malas vibras, nosotros somos energía y los pensamientos negativos, que siempre hay, y más cuando tienes una responsabilidad como ésta, pues sí te afectan. La energía se mueve en todos lados y siempre dicen que y siempre dicen que trayendo amuletos te puede proteger”.

Aigoeeei. No se lo tomen a mal a Gamés, pero esos amuletos no le han servido para maldita la cosa al gobernador. Convirtió la capital de su estado en la madriguera de los maestros de la CNTE. No pudo con ellos, les regaló la ciudad.

Oigan cómo se ve a sí mismo el gobernador: “un ser humano con errores, con virtudes, con deseos de ser generoso y de ayudar a la gente siempre” Muy bonito. No se preocupe usted por los errores, cualquiera se equivoca, gobernador. Lo de ser generoso está muy bien, Gabino.

La máxima de Benjamin Franklin espetó dentro del ático de las frases célebres: “Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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