Opinión

¿Pagar 8 mil dólares por ver a José Tomás?

1
  

   

José Tomás. (AP)

La agencia EFE reportaba ayer una locura. Una barrera para la corrida del domingo en la México, donde tomará parte José Tomás, se cotiza en un sitio de Internet de reventa en 145,700 pesos. Casi 8 mil dólares por ver 3 horas a Tomás (http://bit.ly/1nRTTy1). Ciento noventa veces el precio normal de esa entrada, que es del equivalente a 42 dólares. Una locura.

Es cierto que José Tomás es hoy el único de los toreros del planeta que puede provocar una situación así. Y en una de esas quizá vaya a ser el último que genere tal pasión.

Pongámonos frívolos por un momento: De tener esa plata, ¿vale la pena gastarla en una entrada para ver al torero hispano matar tres toros? Sí, y no.

Quien haya visto a José Tomás, en Madrid o en Aguascalientes, en la México o en Morelia, sabe que este señor tiene algo de inefable. De irrepetible. Una personalidad magnética. Un duende, como se decía antes en el ambiente de los toros. Un enigma. ¿Que recurro a frases hechas? Vayan a verlo, y luego discutimos.

Lo suyo en un ruedo, perdonen queridos lectores ajenos a la tauromaquia, escapa a toda rutina o pronóstico. Por el arrojo. Y al mismo tiempo por la serenidad. Pero, sobre todo, porque es un tipo serio que por mucho sobresale en un ambiente, que como tantas cosas más, ha degenerado hasta la caricatura.

Porque lo de Tomás en el ruedo no es cumplir a secas; ni acumular tardes como saltimbanqui, ni pegar de pases hasta matar a todos pero de aburrimiento, ni dar un par de capotazos, a la espada y vámonos…
lo suyo es la reinterpretación de un ritual salvaje. Y cada tarde, de las pocas que torea Tomás, vale la pena porque como en verdad se juega la vida, el rito implica muerte. Tomás es como decían de Juan Belmonte hace más de un siglo: “hay que apurarse a verle que este no dura” (hay varias versiones de esa frase).

Quien tenga algo que lo empeñe y que vaya a la Plaza México y vea a Tomás, el torero que casi muere hace cinco años en Aguascalientes, el torero que no cabe en definiciones, el torero que se hizo aquí pero que pertenece a otra época.

Y quien busque un argumento, uno solo, para permitir que esa barbarie que es la fiesta brava dure un poco más, ese argumento se llama José Tomás.

Sin embargo, quizá no valga la pena gastar 8 mil dólares ni 4 mil ni mil, es más, ni 40 dólares (en eso se cotiza en la reventa la entrada de tendido general, en 740 pesos y no en los 100 que cuesta normalmente; una locura) en ir el domingo a la plaza.

Porque José Tomás, acompañado de Joselito Adame, toreará vayan ustedes a saber qué bichos este domingo en la México. Nada personal en contra del señor Fernando de la Mora ni en contra de los ganaderos de Los Encinos, quienes lidiarán sus reses en tan especial fecha. No deberían tomar como ofensa el cuestionar si estos matadores habrán de lidiar el domingo, como marca el reglamento, toros-toros.

Y es que la México lleva muchos años sin dar ni quitar nada.
Demasiados años de Julis y Simis. Demasiados de ver toros que uno confunde con novillos (¿o era al revés?).

Pero si en una de esas de la puerta de chiqueros sale un toro-toro, y si en una de esas toca en suerte a Tomás… ¿Cuánto dijeron? 8 mil dólares. Ufff.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
En Jalisco “ocupan” llegar al siglo XXI
La CDMX, aguas con la Constitución
Refrescos y obesidad, el impuesto ya valió… (y III)