Opinión

‘Padrotismo’ y populismo fiscal, igual a pobre recaudación

 
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En algún momento de la historia reciente, un exgobernador que pretendía se le regresaran algunas potestades con mayor potencial recaudatorio, que permitiesen a su entidad un mayor grado de autonomía fiscal, reconocía que muchos de sus colegas preferían estirar la mano, que recaudar, esto es preferían el ‘padrotismo’ fiscal, que cumplir con una función básica de cualquier orden de gobierno, sea un sistema federal o unitario.

Es cierto, los impuestos que pueden cobrar los estados son limitadas, se puede hacer un inventario de conceptos como ha hecho el INEGI, sin embargo, realmente son pocas, entre ellas destaca el impuesto sobre nóminas (el que quiere fideicomitir Duarte el de Veracruz) y por supuesto el de la tenencia, que les fue permitido clonar con motivo de su desaparición de la Ley de Ingresos en 2012.

Algunos estados han llegado a plantear lo mismo, el regreso de facultades tributarias, lo mismo se discutió en la Convención Nacional Hacendaria, sin embargo, en su momento hubo resistencia para hacerlo, fundamentalmente por el tema del control de los padrones y cierto por experiencias negativas en el pasado cuando los estados administraron el IVA hasta 1990, excepto grandes contribuyentes. En esa época se daba incluso una competencia por los domicilios fiscales de las empresas, como sucedió con el domicilio del Club Med.

Se llegó a hablar de un impuesto a las ventas finales, acreditable contra el IVA, de sobretasas en los impuestos especiales y de la administración del régimen intermedio por parte de los estados.

Pero muchos gobernadores prefieren el ‘padrotismo’ fiscal de las transferencias, así sean condicionadas, no como las participaciones que son recursos propios de libre disponibilidad, que cobrar lo que sus propias leyes les mandatan.

Un ejemplo que inhibe el planteamiento de lo que podemos llamar gobiernos responsables que quieren cobrar, es el del impuesto a la tenencia, que muchos estados ya no legislaron, algunos más no cobran y otros la subsidian fuertemente, lo que reduce su poder recaudatorio.

Se cobra bien en la CDMX, Nuevo León, Edomex, Oaxaca, pero mal en un número importante. Se deprimió su base por populismo, como promesa de campaña, aunque en algunos estados todos los candidatos lo traían, lo que realmente no incide en el voto, pero en ese momento ellos no lo creen. Esto implica a gobernadores de todos los colores.

Esta semana otro periódico habla de la pereza fiscal y señala uno de sus entrevistados que, con la Ley de Disciplina Financiera, se verán forzados a cobrar, pero no es cierto, más si recordamos que sólo cinco estados concentran la mitad de la deuda y con otros cinco significan tres cuartas partes.

Siempre han cobrado bien, por supuesto la CDMX, Chihuahua, Baja California, Nuevo León, Querétaro y el Edomex. Recientemente Campeche, estado que recauda bien y su deuda es muy pequeña.

Por cierto, en la nota de Excélsior se omite a la CDMX cuya recaudación de ingresos propios rebasa el monto de las transferencias.

Si bien el promedio nacional respecto al gasto federalizado, participaciones y aportaciones condicionadas, es de 85 por ciento, un 4 por ciento de ingresos propios y el resto financiamiento. Si sólo consideramos los recursos de libre disponibilidad el porcentaje cambia.

En el caso de la CDMX es diferente, recordemos que la tercera parte del predial recaudado a nivel nacional se da en la capital del país.

En suma, existe ‘padrotismo’ fiscal, en muchos estados del sureste e incluso en otros como Veracruz o Nayarit, sí hay populismo fiscal como vemos con la tenencia y en algunos estados con el impuesto al hospedaje o el de nóminas y si hay una concentración del poder tributario en el gobierno central. Pero también es cierto que muchos gobernadores y más presidentes municipales, apuestan a que otro orden de gobierno recaude por ellos.

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