Opinión

Otro obstáculo para el crecimiento, la deuda de los estados

 
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Billetes. Banxico. (Cuartoscuro)

La deuda pública en México ha crecido de manera importante en los últimos años. Al cierre del año 2000 la deuda neta total del sector público federal (tanto interna como externa) era de 1.183 billones de pesos, al término del año 2006 llegó a 1.697 billones de pesos, a finales de 2012 era de 5.099 billones de pesos y al mes de marzo de 2015 llegó a 6.774 billones de pesos. Esto implica que entre el 2000 y marzo de 2015 la deuda pública de México creció 472.3%, tasa muy por encima de la inflación en el periodo, la cual fue de 81.4 por ciento.

En anteriores entregas he mencionado los riesgos que esto representa para las finanzas públicas, ya que el costo financiero de esta deuda se elevará en la medida en que las tasas de interés en México y el mundo vuelvan a subir, y esto no es cosa menor, ya que por cada punto porcentual en que aumenten las tasas de interés, el costo financiero del pasivo mencionado en el párrafo anterior crecerá en 67.74 mil millones de pesos anuales.

El problema con las finanzas públicas en México, es que no sólo la deuda del sector público federal ha crecido de manera preocupante en los últimos años, sino que esto es un fenómeno presente también en las entidades federativas, las cuales ahora se encuentran con los niveles de endeudamiento más altos de la historia.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el total del saldo nominal histórico de obligaciones financieras de entidades federativas y sus organismos pasó de 18.278 miles de millones de pesos (mmdp) en 1993 a 90.731 mmdp al cierre del año 2000, para posteriormente llegar a 510.030 mmdp al cierre del primer trimestre de 2015. Esto implica que entre 1993 y 2015 la deuda de los estados creció 2,690%, porcentaje muy por encima de la inflación en el periodo, la cual fue de 532.9%, por lo que queda claro que la deuda de los estados creció de manera considerable en términos reales en el periodo de referencia.

Otro criterio para dimensionar el enorme crecimiento de la deuda de los estados es comparando éste con lo que ha crecido el Producto Interno Bruto (PIB) nacional. En el periodo del primer trimestre de 1993 al mismo trimestre de 2015 el PIB de México aumentó apenas 70.4% en términos reales, lo que deja en claro que el endeudamiento de las entidades federativas en México ha crecido fuera de toda proporción.

Cabe aclarar que no todas las entidades han participado de la misma manera en la borrachera de crédito que ha vivido nuestro país. Al primer trimestre de 2015 los estados más endeudados en términos absolutos son los siguientes: Distrito Federal (65.765 mmdp), Nuevo León (61.077 mmdp), Chihuahua (41.926 mmdp), Veracruz (40.952 mmdp), México (39.173 mmdp), Coahuila (37.214 mmdp), Jalisco (26.016 mmdp), Quintana Roo (22.123 mmdp), Sonora (20.365 mmdp), y Chiapas (19.852 mmdp).

En términos relativos esto significa que el Distrito Federal concentra el 12.9% de la deuda total de los estados, Nuevo León el 12.0%, Chihuahua el 8.2%, Veracruz el 8.0%, México el 7.7%, Coahuila el 7.3%, Jalisco el 5.1%, Quintana Roo el 4.3%, Sonora el 4.0% y Chiapas el 3.9%. De esta manera, tenemos que estas diez entidades concentran el 73.4% de la deuda de los estados del país.

Por su parte, los estados que en términos absolutos están menos endeudados son los siguientes: Tlaxcala (0.011 mmdp), Querétaro (1.658 mmdp), Campeche (1.662 mmdp), Baja California Sur (2.285 mmdp), Yucatán (2.427 mmdp), Colima (2.713 mmdp), Guerrero (3.176 mmdp), Aguascalientes (3.246 mmdp), San Luis Potosí (4.463 mmdp), y Tabasco Tabasco (4.472 mmdp).

De esta manera, en términos relativos el estado de Tlaxcala concentra sólo el 0.002% de la deuda total, Querétaro el 0.3%, Campeche el 0.3%, Baja California Sur el 0.4%, Yucatán el 0.5%, Colima el 0.5%, Guerrero el 0.6%, Aguascalientes el 0.6%, San Luis Potosí el 0.9%, y Tabasco el 0.9%. De esta manera, tenemos que estas diez entidades representan apenas el 5.1% de la totalidad de la deuda de los estados del país.

Ahora, en cuanto a los estados que han incrementado en mayor cantidad su endeudamiento en términos nominales en el periodo del año 2000 al primer trimestre de 2015, tenemos que el primer lugar lo ocupa Nuevo León con una deuda adicional de 52.281 mmdp, y le siguen Veracruz con 40.934 mmdp más, Chihuahua con 39.160 mmdp, Distrito Federal con 37.047 mmdp Coahuila con 36.411 mmdp, Quintana Roo con 21.374 mmdp, Jalisco con 20.855 mmdp, Chiapas con 18.853 mmdp, Michoacán con 16.984 mmdp, y México con 15.831 mmdp. Estos diez estados concentran el 71.5% de la totalidad del endeudamiento neto contratado por los estados en el periodo de referencia, el cual ascendió a 419.299 mmdp.

Ante estas cifras vale la pena preguntarse porque se han endeudado tanto los estados en México. Desde luego que el primer punto es porque sus respectivos congresos locales se lo han permitido a los gobernadores. Pero más allá de esto, se debe señalar que cada estado tiene sus propias características y necesidades, inclusive niveles de corrupción, pero un punto en común para casi todos ellos es que el incremento de la deuda se debe a que su gasto corriente, sobre todo en servicios personales, ha aumentado tanto que no les quedan recursos suficientes para realizar su gasto de inversión en infraestructura.

Otro aspecto que ha jugado un papel fundamental para que los estados se hayan endeudado así es la disminución en la tasa de interés. A la mayoría de las entidades federativas los bancos les prestan con una tasa aproximadamente igual a la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) más un máximo de un punto porcentual, por lo que en la medida en que la TIIE ha bajado en los últimos años, pues hay un incentivo a pedir más dinero prestado. Para ilustrar esto tenemos que en el año 2000 la TIIE promedió 17.11%, para el año 2006 ya se ubicaba en 7.45%, y en los primeros cinco meses de 2015 es de 3.29 por ciento.

Un factor adicional que ha ocasionado el crecimiento explosivo del endeudamiento de las entidades es que los bancos que prestan prácticamente no corren ningún riesgo al otorgarle créditos a los estados, ya que el pago de las deudas generalmente está garantizado con las participaciones que les envía el gobierno federal, lo que implica que antes de pagar la nómina de los empleados estatales, se le paga el crédito al banco.

Es importante mencionar que al estar cada vez más endeudados, los estados están más expuestos a los riesgos de alza en la tasa de interés. Con el nivel de endeudamiento actual, por cada punto porcentual en que crezca la TIIE, los estados tendrán que erogar por concepto de pago de intereses 5.1 mmdp adicionales al año. Esto es, si asumimos que la deuda de los estados está contratada a TIIE más 0.8 puntos porcentuales, pasarían de pagar los actuales 20.860 mmdp a tener que erogar 25.960 mmdp anuales sólo por concepto de intereses.

Más allá de hipotecar el futuro de sus próximas generaciones, resulta evidente que estos 5.1 mmdp adicionales por el alza de un solo punto porcentual en la tasa de interés implica que las entidades federativas tendrán aún menos recursos para sus programas de infraestructura, seguridad, gasto social, entre otros.

Ante todo esto, y el impacto social que implica en los diferentes estados, cobra importancia que ya se haya aprobado por la mayoría de los congresos locales el decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones constitucionales en materia de disciplina financiera de las entidades federativas y de municipios. Con esto habrá un mayor control y transparencia en relación a lo que hacen las entidades en materia de deuda.

Finalmente, un punto adicional para reflexionar es que las entidades federativas no están generando mayores recursos propios, y sus necesidades van en aumento, por lo que es seguro que eventualmente veremos un nuevo debate nacional en el que se replanteará el actual esquema de federalismo fiscal, el cual ha sido totalmente rebasado.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

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