Opinión

Otro grave riesgo que enfrenta la economía nacional

 
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TLCAN. (intoleranciadiario.com)

La semana pasada comenté que nuestra economía enfrenta importantes y diversos riesgos y que su atractivo para los inversionistas se ha deteriorado de manera drástica en los pasados años. Esto le reduce fortaleza y la vuelve más sensible a los fuertes ajustes externos actuales y que se esperan en el mediano plazo. Por lo mismo, es imposible eliminar todos los riesgos de manera simultánea y es conveniente jerarquizarlos y enfrentar inicialmente los más graves. El primero es el de mayores tasas de interés, tanto las externas como las internas, ya que el sector público es el principal deudor que existe en el país y su servicio es uno de los renglones que más está creciendo. Por ejemplo, en agosto pasado su costo financiero se triplicó con respecto al año pasado (195 por ciento mayor), tanto por el efecto de los mayores intereses como por el ajuste del tipo de cambio.

Esto impacta de manera directa en el déficit fiscal, lo cual propicia que se incremente el monto de la deuda y se eleve el riesgo crediticio (lo que puede reducir la calificación crediticia de la deuda pública), lo que a su vez propicia que suban las tasas de interés, cayendo así en un círculo vicioso, del cual es difícil y costoso salir. Esto ya nos pasó en varios casos en las décadas pasadas, provocando las conocidas crisis sexenales. La forma de enfrentarlo es reducir el gasto público para que pueda ser financiado de manera sana.

El otro grave riesgo económico que enfrenta nuestro país en la actualidad es la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) que tenemos con Estados Unidos y Canadá. Este acuerdo entró en vigor en enero de 1994 y ha tenido un gran impacto positivo en nuestros países, ya que modificó de manera profunda la manera en que operan nuestras economías. Hay que enfatizar que más de la tercera parte de todos nuestros productos los exportamos al exterior y Estados Unidos recibe cuatro quintas partes de las mismas.

Además, las exportaciones han tenido un incremento impresionante, ya que fueron de 46 mil millones de dólares en 1992 y representaron 381 mil millones el año pasado, esto es ocho veces superiores.

Algunos piensan que su renegociación sería un trámite sin mucha relevancia, pero es obvio que quienes lo dicen no participaron en su negociación original. Abrir el TLC hará que los distintos grupos interesados de los tres países vuelvan a presionar para obtener algún beneficio adicional o restricción a sus competidores.

Pero es obvio que la fuerza política que posee nuestro gobierno, en la actualidad, es mucho menor que la que tenía en esa época, por lo que los beneficios que obtendríamos serían menores.

Hay que recordar que el gobierno de Salinas tardó cuatro años en realizar estas negociaciones, las cuales las hizo con dos gobiernos norteamericanos y tres de Canadá. Me tocó participar en varias reuniones con legisladores norteamericanos en aquellos años y recuerdo que fue muy difícil obtener los votos decisivos para la aprobación del TLC y en varias ocasiones dudaba que estas negociaciones terminarían de manera exitosa.

Hoy sería casi imposible lograr un tratado de esta magnitud, por la imagen tan deteriorada que tiene nuestro país en aquella nación. Sería mucho más lógico realizar negociaciones de acuerdos paralelos, como fueron el del medio ambiente o el laboral, que renegociar todo el tratado. El abrir el TLC incrementaría la incertidumbre, perjudicando la inversión y el crecimiento en nuestro país. De hecho, sólo la amenaza de Trump de volver a negociar este tratado o de cancelarlo ya está deteniendo inversiones en distintos sectores, como lo confirma la fuerte volatilidad del tipo de cambio en las pasadas semanas.

Aunque Hillary Clinton gane las elecciones presidenciales hay que tener presente que en Estados Unidos existe un ambiente político contrario al TLC, ya que no se aprecian los beneficios que ese país ha obtenido con el mismo. Por lo mismo, este tema será recurrente en el futuro y habrá que enfrentarlo mejorando la imagen de México allá. Además, habrá que ser muy enfático en nuestra posición de no iniciar estas negociaciones, por los riesgos que tiene para el comercio mundial y para las respectivas economías.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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