Opinión

Oportunidad para redefinir Proagro (Procampo)

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Como se anticipó desde la presentación de la “Estructura programática a emplear en el proyecto de Presupuesto de Egresos 2016” en junio pasado, el denominado “Presupuesto base cero” se limitará a eliminar, resectorizar, crear y fusionar 328 de los casi mil programas de gasto de la Administración Pública Federal. En ese sentido, el PEF que se presentará la próxima semana poco tendrá que ver con la integración de un verdadero presupuesto armado desde “cero”; sin embargo, sí constituye una buena oportunidad para redefinir y perfeccionar múltiples de esos programas. Ese es el caso de Proagro Productivo (antes Procampo) que opera la Secretaría de Agricultura.

En su historia, y desde que se instrumentó en 1994, se han llevado a cabo diversas evaluaciones sobre sus ventajas, desventajas e implicaciones: es regresivo (reciben más recursos los productores de mayores ingresos) pero no introduce sesgos en la producción o en los precios (al otorgarse por hectárea y no por producto específico); es un mecanismo de apoyo directo al ingreso similar al de nuestros socios comerciales en el TLC (aunque éstos ya los estén sustituyendo por esquemas más eficientes), pero sin duda es mejor y más eficiente que otro tipo de subsidios (como los que se otorgan a los costos de los insumos); hace algunos años no se exigía la obligación de siembra en la superficie elegible para apoyos, lo que ahora sí sucede y, no sólo eso, desde 2013 también se le exige al productor que “demuestre” haberlo destinado a actividades productivas, aunque la Sagarpa no tenga la capacidad de verificarlo; absorbe 20 por ciento del presupuesto de esa dependencia, aunque su impacto productivo sea mínimo; etcétera.

Sin embargo, un aspecto de fondo de Proagro que se ha soslayado es su efecto en el mercado de tierras agrícolas, sus procesos de compra-venta y la consolidación de superficies agrícolas; y, por tanto, en las posibilidades de generar economías de escala en la producción, incrementar la productividad, atraer inversión en el sector e impulsar el desarrollo en el campo.

Ello se deriva de que con una población de productores en la que 66 por ciento tiene más de 46 años y 30 por ciento más de 61, los ingresos provenientes de Proagro representan de facto una pensión para su vejez y, al estar atados a la ocupación de la tierra, no existen incentivos para deshacerse de ella, aunque no sea rentable. Si se considera a los productores de autoconsumo (menos de una hectárea de riego y cinco hectáreas de temporal) y de transición (menos de cinco y de 20 hectáreas, respectivamente), con una superficie promedio de 3.82 hectáreas por unidad de producción, el apoyo promedio anual por Proagro es de cinco mil pesos, una cantidad relativamente baja para cualquier “pensión” pero que equivale a casi seis meses del monto de la Línea de Bienestar Mínimo que calculó el Coneval en el sector rural para 2014 (868 pesos al mes).

En buena medida eso explica que a pesar de la reforma al artículo 27 Constitucional y a la Ley Agraria en 1992 para permitir la titulación y enajenación de tierras ejidales y comunales, adecuar las extensiones máximas de tierra en propiedad privada y buscar la creación de un mercado de tierras agropecuarias, según la Sedatu hasta 2013 (última información disponible) sólo 3.0 por ciento de la superficie social de los casi 30 mil ejidos y comunidades certificadas contaba con “propiedad plena”, característica indispensable para convertir a la tierra en un activo comerciable y, por cierto, sujeto de crédito.

Crear un mercado para el mayor bien de capital del productor agropecuario, la tierra, requeriría modificar Proagro a fin de destinar gradualmente parte de esos recursos a constituir un sistema de pensiones en el campo mexicano y, al mismo tiempo, un banco de tierras para llevar a cabo un proceso ordenado en el que se evite el acaparamiento y el abuso a los ejidatarios en los procesos de enajenación. Ello sería la punta de lanza para detonar un verdadero cambio productivo y de bienestar en el sector agropecuario.

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