Opinión

Oportunidad mundial de reformas a las políticas sobre drogas

 
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Mariguana

Los promotores de reformas a las políticas nacionales y globales sobre las drogas están con los dedos cruzados frente la próxima Asamblea General especializada de la ONU que ocurrirá el próximo abril en Nueva York. Por primera vez en las últimas dos décadas existe la posibilidad de que se acuerden reformas al obsoleto régimen mundial sobre las drogas que ha imperado desde hace 6 décadas y que tanto ha afectado negativamente a México y al mundo. Desde el lunes se reúnen en Viena los expertos en una reunión preparatoria.

Los optimistas esperan alguna iniciativa sorpresa de los EU, el principal defensor del régimen actual; los menos optimistas consideran que cuando menos se avanzará ahí en el establecimiento de criterios y acuerdos flexibilizadores para que en 2019 se llegue a las reformas fundamentales que se han estado madurando en la última década hacia un nuevo régimen global.

El tema fue presentado el sábado pasado en una espléndida Reunión-Diálogo del Centro Tepoztlan por dos jóvenes investigadores mexicanos: los Dres. Froylan Enciso y Alejandro Madrazo Lajous. Ambos especialistas cubrieron los distintos ángulos de la producción y sobre todo del consumo, tráfico y crimen y violencia asociados, desde una perspectiva nacional e internacional.

Froylán se refirió en su ponencia al Costo social de las políticas contemporáneas de drogas en México y realizó un diagnóstico rumbo a la próxima sesión multilateral UNGASS 2016. Comenzó por recordar la larga tradición cultural de uso del peyote, los hongos alucinantes, la cannabis y otras drogas en las prácticas religiosas, la medicina popular y las festividades del México prehispánico y su supervivencia hasta nuestros días (así como sucede en el caso de la coca en Colombia) a pesar de las prohibiciones de la Santa Inquisición en la Colonia y de las autoridades actuales.

Después describió las diversas etapas de las normas y prácticas sociales que normaron su uso terapéutico y consumo a lo largo del México independiente y el Porfiriato.

Destacó en paralelo, las diversas convenciones del periodo formativo del régimen de control de drogas, desde las Comisiones del Opio de Shanghai (1909), de la Haya (1912-14) y particularmente Ginebra (1924-25), donde a iniciativa de Gran Bretaña y los EUA- se buscó por 1ª vez instituir limitaciones, cuotas de importación y estadísticas sobre drogas legitimas e ilegitimas más allá del opio, incluyendo en las discusiones a la cocaína y el cannabis.

L a culminación de esta etapa fue la Convención de 1933-34 para limitar la fabricación y reglamentar la distribución de Drogas Estupefacientes en que participaron 57 países incluyendo México y se sentaron las bases para la Conferencia sobre el Tráfico Ilícito de drogas en 1939, previa a la 2ª Guerra Mundial.

En la época de Cárdenas el uso de algunas drogas con fines terapéuticos durante la Guerra y el respeto a las tradiciones populares legalizó el consumo de la mariguana y otras drogas en México con fines médicos y facilitó el tratamiento de adictos. Algo similar ocurrió en otros países.

Pero con la creación de la ONU, se establecieron un régimen sobre drogas y la Comisión de Estupefacientes o Drogas Narcóticas en 1946. En la década siguiente se fundieron los tratados existentes en una “Convención Única” y se crearon las instituciones y mecanismos de control que fueron restringiendo y criminalizando la producción, el consumo y el tráfico de drogas. Las convenciones y protocolos de 1961 y 72 -dominadas por los EUA- regularon las drogas tradicionales, pero también las anfetaminas, los barbitúricos y los psicodélicos.

Quedó establecido así un orden mundial prohibicionista único y rígido que penaliza a productores, consumidores y comercializadores, internalizado en las legislaciones nacionales, que es el que prevalece hasta el día de hoy. Ello ha llevado a poner el acento en los aspectos criminales y ha provocado la persecución, encarcelamiento y penalización de productores y consumidores, a la pérdida de vidas humanas, al gasto cuantioso e inútil para combatirlo, al tráfico de armas, a las guerras contra las drogas y a la proliferación, enriquecimiento y corrupción de traficantes y autoridades y empresas cómplices.

Los numerosos intentos por flexibilizar, humanizar y revisar el régimen imperante han fracasado a la fecha a pesar de los diversos foros internacionales técnicos de alto nivel (Simposio de 1998 de Estocolmo con 20 premios Nobel en que actué como embajador ad-hoc de México para su organización), las sucesivas declaraciones de expertos y expresidentes (la última de la semana pasada de Cardoso, Gaviria y Zedillo) y los llamados a reformas radicales de ONGs especializadas.

Lo grave –como señaló Alejandro Madrazo en Tepoztlán- es que, a pesar de que en otros países ha habido recientemente reformas liberalizadoras nacionales (Uruguay) o estatales (4 estados de los EUA con fines recreativos y la mitad con fines médicos), en México hemos continuado a la fecha con el régimen prohibicionista y con la absurda Guerra a las drogas, declarada por Calderón, que sigue generando un gran número de víctimas- muertos y desaparecidos- corrupción y enriquecimiento ilícito, con poca eficacia, violación a los derechos humanos y gran impunidad.

¿Qué podemos esperar a corto plazo?

De las conclusiones de la reunión en Tepoztlán, las declaraciones recientes de Campa, Osorio Chong y el Ministro Ortiz Mena, sumadas a las controversias de la Corte, me atrevería a pronosticar la autorización próxima de la producción y el uso controlado de la mariguana con fines médicos y la reducción y el eventual levantamiento de las sanciones correspondientes con fines lúdicos- seguramente en coordinación con los EUA, que llevan la voz cantante.

UNGASS 2016 es todavía una interrogante.

Las llamadas a descriminalizar la mariguana- y a un tratamiento preventivo que reduzca los daños en la salud y baje o elimine las penas, pueden conducir a un anuncio sorpresa de Obama, antes del 19 de abril, argumentan algunos.

Pero si nos atenemos a declaraciones recientes de William Bronfield, Secretario Adjunto para Narcóticos, a los documentos para la Conferencia y a las declaraciones recientes del Buro Internacional para el Control de Narcóticos (INCB) en Viena, lo más probable es que se llegue a un acuerdo de administrar con más pragmatismo y flexibilidad nacional el tema y se dejen para 2019 los cambios mayores.

“No es cuestión de escoger entre la aplicación militarizada del régimen y la legalización del uso no medicinal de las drogas” declaró el presidente del INCB hace dos semanas, “sino de poner la salud y el bienestar de las personas en el centro de una política equilibrada sobre las drogas”.

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