Opinión

Opiniones a contracorriente

Vivimos hoy una realidad en la que es muy fácil perder la objetividad, ya que en ocasiones sostenerla es ir contra las creencias más extendidas.

Sin embargo, es precisamente en esas circunstancias cuando es más útil preservar la objetividad, con independencia de lo que piensen otros.

Le explico algunas de esas percepciones que hoy identifico.

1. El impacto de la crisis petrolera en México. Algunos encienden las alarmas; a mi me parecer que hay diversos elementos positivos en el corto plazo para México con la caída de los precios del petróleo. Hay bases para abaratar la electricidad. Las industrias exportadoras se van a ver estimuladas por la mayor demanda de Estados Unidos. Industrias como la aviación van a tener incentivos adicionales. Claro que hay a quienes les va a ir mal: a los proveedores de plataformas o a los que compraron bonos de alto rendimiento de empresas texanas. Y también a Pemex. Pero por lo menos el cuadro es más complejo de lo que usualmente se ve.

2. La crisis del peso. Algo ven los inversionistas que esta semana decidieron apostar nuevamente a activos denominados en pesos y generaron una oferta tal que por segunda semana consecutiva marcaron un nivel históricamente bajo en las tasas de Cetes y bonos. No tenemos datos de cuántos de los 43 mil millones de pesos colocados esta semana fueron tomados por extranjeros. Pero, en cualquier caso, los grandes inversionistas siguen apostando por activos en pesos aunque el rendimiento sea históricamente bajo. Están viendo que en las siguientes semanas o al menos meses, el valor del peso frente al dólar va a aumentar.

3. El conflicto político. Algunos piensan que es un mero asunto de tiempo para que la gobernabilidad regrese. Quiérase o no, ya comenzaron los cambios de gabinete. La renuncia, ayer, del director general de Banobras, Alfredo del Mazo, es el banderazo para una serie de movimientos en el gobierno federal. Sin embargo, aún estos movimientos no van a generar un retorno a la situación previa al evento de Ayotzinapa o al de la “casa blanca”. El arranque del proceso electoral va a conducir a que el conflicto político intenso vaya a seguir presente al menos durante todo el primer semestre de este año. Y, de hecho, puede intensificarse.

4. Los cambios estructurales van a proseguir y a tener efectos. Hoy estamos en medio de la polvareda. Las crisis financieras y las turbulencias políticas nos hacen perder la visión panorámica y nos gana la perspectiva del corto plazo. Sin embargo, al paso de los meses cuando el horizonte empiece a despejarse, nos daremos cuenta de que esos cambios –si se ejecutan correctamente– van a dar lugar a multitud de transformaciones. Imagine usted comprando gasolina que no es de Pemex en una gasolinera que no lleva la marca y que tiene un precio diferente a la de enfrente. Imagine que verdaderamente se abarata y se hace más eficiente internet. Imagine que –finalmente– los buenos maestros reciben reconocimiento y los malos castigo. Tal vez los cambios tarden, pero creo que se ha abierto una brecha en donde la marcha ya es irreversible.

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