Opinión

ONGs mexicanas están 'rumiando su frustración'

 
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ONG. (La Silla Rota)

Uno de los síntomas más peculiares de estos tiempos, entre los muchos problemas que tiene México, es el cariz con el que las llamadas Organizaciones de la Sociedad Civil u Organizaciones no Gubernamentales se están comportando. Hoy, a diferencia de hace apenas 15 años, existe un nutrido número de ellas. Ya maduraron. En sus filas hay decenas de personas con licenciaturas en las mejores universidades, que después fueron becados para obtener alguna maestría o doctorado en el Reino Unido, Alemania o Estados Unidos. Es gente bien preparada. Pero frustrada.

Evidentemente no se puede generalizar sobre la totalidad de los integrantes, ni tampoco sobre el conjunto de todas las ONGs. Pero son inteligentes. Varias de estas ONGs reciben fondeo empresarial (supieron vender bien sus ideas a la gente rica); algunas son más académicas que otras; una que otra tiene vínculos con organismos internacionales con los que se hacen eco afuera del país.

Pero lo que se está convirtiendo en una constante es su tono de denuncia y sus juicios flamígeros contra el gobierno. Varias de estas organizaciones se han creído el cuento de que representan a la sociedad, y han pasado de hacer buenos diagnósticos sobre las necesidades del país, a verdaderos inquisidores de todo lo que huela a servidor público.

Varias de estas organizaciones son ya muy predecibles por las siguientes características: (1) cuentan con espacios en la radio y en la TV; (2) sus analistas son vistos por algunos periodistas como celebridades; (3) entremezclan lenguaje técnico con palabras coloquiales, para legitimarse; (4) firman desplegados conjuntamente una o dos veces al año, para arroparse; (5) se ‘suben’ a la discusión de causas muy mediáticas —como la corrupción o la impunidad—; y (6), más peligroso que nada, se están alineando notoriamente a la izquierda.

El hecho de que las ONGs tomen ese partido no es lo más sano del mundo. Pero efectivamente ocurre. Están violentando su vocación inicial y se están decantando hacia un modelo alternativo.

Afortunadamente muchos empresarios ya se dieron cuenta de esto, y no les gusta. La gente de dinero piensa que una cosa es que algunos académicos sean muy inteligentes para diagnosticar las carencias del país, y otra muy distinta que reprueben todo el camino andado y que hagan creer que todo el modelo de país debe modificarse.

Ya se dice en los corrillos que varios integrantes de estas ONGs están 'rumiando su frustración': Traumados porque nunca gobernaron, atraviesan la quinta década se su vida. Fueron años dedicados a los diagnósticos académicos. Pero sus ideas florecieron a medias, así que ahora, arropados en su intelecto, les renace el espíritu revolucionario. Cuidado.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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