Opinión

Oligopolización sectorial de la economía

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Entre la información que presentan los Censos Económicos 2014, cuyos principales resultados se analizaron la semana pasada en este espacio, destacan los índices de concentración de las actividades económicas, que se calculan considerando la participación porcentual en las variables económicas relevantes –personal ocupado, producción, ventas o activos– de las unidades económicas más grandes a nivel de rama de actividad o de clase industrial.

Ello permite conocer las actividades económicas que se concentran en un número reducido de establecimientos, o bien, las que se distribuyen entre un elevado número de esa unidades económicas. En el caso de los censos de 2009 y 2014, el Inegi calcula la participación de los cuatro (el índice se denomina C4) y de los ocho (C8) establecimientos más grandes en la producción bruta total de cada clase de actividad lo que, como señala ese Instituto, “permite identificar las estructuras oligopólicas o de diseminación de la producción”.

En esos cinco años las actividades económicas incluidas en los censos (se excluye agricultura y ganadería) a nivel nacional se concentraron: la participación promedio de las cuatro empresas de mayor tamaño en el país de cada clase de actividad (índice C4) en la producción bruta total aumentó de 40.4 por ciento en 2009 a 42.9 por ciento en 2014. A nivel de sectores agregados, esa oligopolización de la economía se explica por el aumento de la concentración en los correspondientes a suministro de energía eléctrica, agua y gas por ducto (de 49.6 por ciento a 83.0 por ciento), construcción (de 21.5 por ciento a 30.6 por ciento) y las industrias manufactureras (de 45.8 por ciento a 51.4 por ciento).

En contraste, en 2014 los sectores vinculados con el comercio (al mayoreo y al menudeo) y el transporte registraron menores índices de concentración en promedio con respecto a 2009, en tanto que los de los servicios (con la honrosa excepción de telecomunicaciones y financieros, que se concentraron sustancialmente) se mantuvieron prácticamente constantes en ese periodo.

De las industrias manufacturas, en 2014 los subsectores que registraron una concentración superior a 50 por ciento del índice C4 fueron: la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, por razones obvias; industria química; industrias metálicas básicas; fabricación de maquinaria y equipo; equipo de transporte; y accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica. En contraste, los niveles más bajos de participación de las cuatro empresas más grandes por subsector fueron los de las industrias textil y prendas de vestir; fabricación de productos metálicos; industria del plástico y del hule; y fabricación de muebles, colchones y persianas. En niveles intermedios se situaron la industria alimentaria (con un C4 promedio de 41 por ciento) –donde las actividades más concentradas fueron el beneficio del arroz, la fabricación de malta, cereales comestibles, congelación de guisos y otros alimentos, leche en polvo, envasado de pescados y mariscos, elaboración de botanas, beneficio y elaboración de café (sobre todo soluble) y gelatinas y postres–, así como la industria de bebidas (47 por ciento), y la de computación y accesorios electrónicos (44 por ciento).

Esa evolución hacia la oligopolización sectorial de la economía no es un fenómeno exclusivo de México, sino que se ha registrado a nivel internacional, en buena medida como resultado de procesos de fusiones y adquisiciones a fin de ampliar mercados y generar economías de escala. En la medida que esos procesos se traduzcan en ganancias en eficiencia y menores costos, pueden beneficiar a los consumidores y a la economía en general.

Sin embargo, también implican riesgos para la competencia y libre concurrencia. Aunque una mayor concentración económica no necesariamente significa que existan prácticas monopólicas, éstas son más factibles en mercados con pocos jugadores. Con la información censal, la Comisión Federal de Competencia Económica dispone de un mapa de ruta acerca de qué sectores vigilar y, en su caso, investigar y sancionar.

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