Opinión

Odier y la banca suiza ofrecen disculpas


 
 
Si hay una esperanza de que la impunidad que caracteriza a las grandes fortunas malhabidas retroceda, habrá que atacar a los paraísos fiscales. En tiempos de austeridad y de una recuperación económica incierta, la administración Obama ha puesto la mira en Suiza, plaza financiera que a principios de mes ofreció disculpas a los estadounidenses por contribuir a la evasión fiscal
 
 
“No fue porque carecieramos de la capacidad y del conocimiento por lo que caímos en esa situación desafortunada. Se debió a que actuamos de manera equivocada y exhibimos una conducta equivocada”, expresó en un desacostumbrado mea culpa en Zurich el presidente de la Asociación de Banqueros Suizos, Patrick Odier. Su disculpa pública, en conferencia de prensa, se produjo luego del acuerdo alcanzado con el Departamento de Justicia, que incluye divulgar la información de sus selectos clientes al gobierno norteamericano.
 
 
Odier añadió que “la situación será remontada en los próximos doce a 18 meses. Esa es la ventaja de tener un programa”.
 
 
Amnistía
 
 
El pacto al que aludía, anunciado el 29 de agosto por Washington, garantizará “amnistía” a un centenar de instituciones helvéticas, a cambio de la identidad de clientes estadounidenses que aprovecharon la ventaja de sus cuentas secretas. No obstante, los bancos aún podrían enfrentar multas que ascenderían a más del 50 por ciento del valor de sus activos, que según Odier, pueden pagar.
 
 
Adicionalmente, se mantendrá el proceso legal contra una docena de bancos pertenecientes a las grandes ligas, como Credit Suisse y Julius Baer Group LTD; éste último, el tercero de propiedad privada más grande de Suiza, recibió al arrancar el año una orden del gobierno federal de Berna para entregar sus datos confidenciales a la procuraduría general comandada por Eric Holder.
 
 
Por su lado, UBS, el banco más grande del país europeo, entabló un convenio con EU en 2009 para proporcionar los nombres de 5 mil clientes y pagar una multa de 780 millones de dólares, luego de aceptar que fue el paraíso fiscal de 52 mil norteamericanos.
 
 
La estricta ley del secreto bancario en Suiza fue promulgada en 1934. Desde entonces fortunas de toda índole, procedentes de todo el mundo, han pasado por sus discretas cajas, ayudando a erigir una industria que cada año alcanza un promedio de 2.2 billones de dólares. Sin embargo, el pacto con EU también es una victoria para la ministra de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, quien promovió cambios a la legislación que fueron derrotados por el Consejo Nacional (Parlamento) en junio, al considerarlos parte del “dictado estadounidense”.