Opinión

Ochoa está desorientado

  
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Ochoa está desorientado

El primer error de Enrique Ochoa lo cometió a los pocos minutos de rendir protesta como nuevo presidente del PRI: dedicó buena parte de su discurso a denostar la administración de Felipe Calderón.

Por lo visto el novel dirigente priista no sabe dónde está el adversario del PRI, y lo ubica en el sexenio anterior.

¿O el PRI también se va a sumar a la cargada en favor de Morena, como lo empieza a hacer el PRD?

A Ochoa se le olvida que Calderón llegó a la presidencia con votos de priistas.

Pero eso no es lo importante, sino que resulta inexplicable que haya elegido como adversario, en su primer discurso, a quien va a necesitar como aliado.

En efecto, la esposa de Felipe Calderón aspira a la candidatura presidencial por el PAN. ¿Y? ¿Eso la convierte en el blanco de sus preocupaciones? Es absurdo.

Si algún panista merece la animadversión del PRI no es Calderón ni su esposa, sino Ricardo Anaya, que humilló a los priistas en el principal canal de televisión la noche del 5 de junio.

Anaya fue un mal ganador. Con la enorme victoria de las gubernaturas en la bolsa, no fue generoso con el derrotado, sino que lo humilló. En lugar de tenderle la mano como hacen los políticos de nivel en todo el mundo, lo escupió en el suelo.

Y Ochoa se inaugura en el cargo con un furibundo discurso anticalderonista. ¿A santo de qué?

Hay cosas que se han hecho mejor en este sexenio, pero seguramente hay otras que fueron mejores en el anterior.

Puede tener razón o no Ochoa en sus comparaciones con el sexenio calderonista, pero ya pasó el tiempo para ajustar cuentas, y resulta inopinado que dirija sus primeros ataques hacia quien no es el adversario del PRI.

El enemigo del proyecto modernizador de Peña Nieto no es el presidente que ya pasó, ni su esposa que aspira a ser candidata del PAN, sino que es López Obrador.

Si alguien va a echar abajo las reformas de este sexenio no es Margarita ni panista alguno, sino el abanderado de Morena, que va puntero en todas las encuestas.

Ni el PAN ni Zavala son los enemigos del libre comercio, de un Banco Central autónomo, de la libertad de expresión, de la extinción de los monopolios públicos y privados, y de la pluralidad política. El enemigo de esos valores se llama Andrés Manuel López Obrador.

Además, si gana AMLO se va a comer a las bases priistas con todo y seccionales, porque sabe cómo hablarles y cómo operar con ellas.

¿No han visto lo que pasó en el DF después de que perdieron a manos de la izquierda? No se han levantado ni se levantarán nunca, porque les quitaron las bases de apoyo.

Bueno, y ahí está el nuevo presidente del PRI en su toma de posesión, con un flamígero discurso que no va dirigido hacia el puntero en las encuestas y que ha prometido echar abajo todas las reformas modernizadoras desde 1988 a la fecha, por 'neoliberales'.

Apuntó contra una persona que apenas disputa la posibilidad de ser candidata en el PAN.

Evidentemente está desorientado.

Twitter: @PabloHiriart

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