Opinión

Oceanografía: ligas criminales

La investigación sobre Oceanografía -que desde hoy debe tener un espejo político en el Senado- se está desplegando por rutas que, de comprobarse, vincularán a campañas políticas del PAN con el narcotráfico. La línea de investigación en donde están acumulando evidencia gira en torno a Francisco Javier Rodríguez Borgio y Martín Álvarez Díaz, socios de Amado Yáñez Osuna en Oceanografía, Caja Libertad y el equipo de futbol de los Gallos de Querétaro, el estado en el cual se concentra la variable más oscura de esta red presuntamente criminal.

Dos investigaciones independientes dentro de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, conocida por su acrónimo SEIDO, están enfocadas en Díaz Álvarez y en Rodríguez Borgio. La PGR presume que Díaz Álvarez está involucrado en la creación de una red de gasolineras propiedad de Rodríguez Borgio, que compró y distribuyó combustible que fue robado a Pemex por cárteles de la droga, en los municipios de San Juan del Río y Huimilpan, en Querétaro.

Desde el año pasado la PGR investiga a Díaz Álvarez por presunto lavado de dinero y evasión fiscal, y solicitó a Interpol una orden de búsqueda y presentación para que pueda rendir sus primeras declaraciones ante las autoridades mexicanas. No se sabe con precisión en dónde se encuentra actualmente, pero cuando se inhabilitó a Oceanografía a mediados de febrero por una serie de irregularidades, Díaz Álvarez se encontraba en Vail, Colorado. De ahí viajó a Madrid, donde está Rodríguez Borgio.

El inicio de esta averiguación fue en febrero de 2012, bajo la administración de Felipe Calderón, para desmantelar una banda que ordeñaba los ductos de Pemex en Querétaro, y vendía el combustible después a privados. El inicio de ese caso fue cuando seis de las personas que detuvieron con combustible robado, declararon que uno de sus clientes era el Grupo Gasolinero Mexicano (GGM), cuyo presidente es Rodríguez Borgio. Cuatro de las pipas que utilizaban para transportar el producto de la ordeña estaban rotuladas con las siglas de GGM.

Pero la investigación no tocó a Rodríguez Borgio ni a Díaz Álvarez hasta agosto del año pasado, cuando se reactivó como resultado del caso Oceanografía, que desde que llegó a la dirección de Pemex Emilio Lozoya, en diciembre de 2012, ordenó que se le investigara. Las pesquisas se cruzaron con GGM, que tiene autorización de Pemex para operar cerca de 60 gasolineras en cinco estado del país. Rodríguez Borgio está asociado con Díaz Álvarez en Libertad Servicios Financieros, que operaba Caja Libertad, y a través de sus empresas GGM Energy y GGM Shipping, con él y Yáñez Osuna en Oceanografía y los Gallos.

Rodríguez Borgio estaba siendo investigado desde 2012 por la presunta falsificación de una licencia de la Dirección Adjunta de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación –en donde varios panistas han sido señalados en redes de corrupción- para su casa de apuestas Big Bola, que tiene 17 centros en 10 estados. La averiguación abierta en 2013 trata de determinar si dinero procedente de la venta ilegal de combustible fue lavado a través de los casinos, en Libertad Servicios Financieros o en Los Gallos de Querétaro.

Los panistas se han estado cruzando con la investigación de Oceanografía en cada una de sus facetas. La empresa financió a políticos en varios estados, y en el caso de Querétaro surgió por la puerta de Rodríguez Borgio. De acuerdo con las investigaciones, el empresario gasolinero apoyó las campañas electorales de Francisco Domínguez Servién para el Senado en 2012, y de Armando Rivera Castillejos para su actual puesto de regidor en el Ayuntamiento de Querétaro.

Domínguez Servién, quien no ha querido hablar sobre estas imputaciones, es uno de los senadores más cercanos al candidato a dirigir el PAN, Ernesto Cordero, y se apuntó para ser miembro en la Comisión que investigará el caso de Oceanografía en esa cámara. Finalmente se excusó, luego que un expanista lo denunciara la semana pasada ante la PGR por su vinculación con Oceanografía. Cordero lo ha estado impulsando para buscar la candidatura al gobierno de Querétaro, por la que se enfrentará al diputado Ricardo Anaya, que es el compañero de fórmula de Gustavo Madero en la lucha por la dirigencia del PAN. Rivera Castillejos, en cambio, es el jefe de la campaña de Madero en Querétaro, lo que sugiere que en este tema que apunta hacia una corrupción sistémica, hay panistas de todas las corrientes involucrados.

Querétaro también es un estado donde suenan muy fuertes los lazos de corrupción y tráfico de influencias de Oceanografía y sus empresas asociadas. Negocios lícitos y otros que se presume ilegales fueron forjados ahí. El gobernador José Calzada, de filiación priista, premiaba a Rodríguez Borgio y se fotografiaba con él, a quien consideraban un gran empresario. Calzada no ha dicho nada sobre este caso que hasta ahora sólo lo involucra por la geografía. Pero tanto a él como a los panistas les empieza a quemar por este giro paralelo que la investigación sobre los socios de Oceanografía ha tomado en el carril de la delincuencia organizada.