Opinión

Objetivos de EU
en el TLCAN: Las trampas

 
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as bajo la manga

En lunes pasado la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) presentó el resumen de los objetivos de ese país en la renegociación del TLCAN, paso previo al inicio de dicho proceso a mediados de agosto.

En México el documento fue bien recibido, casi con beneplácito, por diversos analistas económicos y financieros, representantes del sector privado e, incluso, exfuncionarios que participaron en las negociaciones del tratado a principios de los noventa.

De manera más cauta y responsable -qué bueno que sea así ya que él tendrá el liderazgo en las negociaciones- el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, manifestó su preocupación sobre el primer objetivo planteado por el USTR (mejorar el balance comercial de Estados Unidos y el déficit comercial con los países del TLCAN), al señalar que es un tema de manejo macroeconómico y no sólo comercial, por el vínculo que existe con del déficit público y los balances de la economía.

Al margen de ello, corregir el déficit en el comercio implicaría aumentar las exportaciones -lo que difícilmente podrá hacer Estados Unidos (EU) en el corto plazo- y/o reducir las importaciones, que es lo que busca la administración Trump en sus objetivos, aún sin proponer cambios explícitos en el capítulo de acceso a mercados (barreras arancelarias y no arancelarias).

Como comentó el secretario Guajardo, aunque no hubo sorpresas, “el diablo está en los detalles”. A ello se agrega que los objetivos están plagados de “trampas”, muchas orientadas a reforzar o aplicar medidas (que EU no ha logrado imponer o que ha perdido en la Organización Mundial de Comercio, OMC) para proteger diversos sectores económicos de ese país.

De hecho, varios de los apartados tienen 'nombre y apellido' de productos que han estado en esa situación. Por ejemplo, en el comercio de bienes textiles se plantea libre comercio “tomando en cuenta la sensibilidad de las importaciones”.

En las barreras sanitarias, se establece que cada país determinará el nivel de protección que garantice la seguridad de los alimentos (recuérdese el caso de la norma de etiquetado de cárnicos, cuya disputa EU perdió en la OMC), así como que se deben instrumentar mecanismos ágiles para resolver barreras para las agroexportaciones estadounidenses y para que las medidas sanitarias se “basen en la ciencia” (caso de la papa, en que un juez detuvo las importaciones de EU).

El apartado de medio ambiente tiene una clara dedicatoria a la pesca mexicana (y canadiense), desde la protección de especies, la pesca ilegal y la prohibición de los subsidios.

En el apartado de barreras técnicas al comercio, el USTR propone “aplicar las decisiones y recomendaciones de la OMC”. El colmo del cinismo, si se consideran los casos del aguacate, con más de 30 años para acceder al mercado de Estados Unidos; el del atún, en el que todavía EU no instrumenta las recomendaciones; y el del etiquetado de carnes antes mencionado. Asimismo, sugiere crear un comité (ad hoc para EU, es de suponerse) para resolver las disputas en barreras técnicas.

Para el comercio de servicios, se expone “garantizar condiciones justas y abiertas”, aspecto en lo que México ya hizo la tarea (telecomunicaciones, sector financiero); EU sigue estableciendo trabas para el acceso de autotransporte y ferrocarriles mexicanos.

Una preocupación más general para toda la negociación será que EU busque, en múltiples aspectos, imponer su legislación a los otros dos países del TLCAN. Ese es el caso en temas sanitarios, inversión, propiedad intelectual, corrupción, algunos aspectos laborales, legislación comercial y antidumping. Esto último se asocia a eliminar el mecanismo actual de disputas comerciales (el ya famoso capítulo 19 del TLCAN).

El tema da para más en varios de los planteamientos en materia laboral, agilización aduanera, empresas propiedad del Estado, contenido nacional y tipos de cambio. Se anticipa que no será una negociación fácil ni rápida.

* El autor es socio de GEA Grupo de Economistas y Asociados.

Correo: mruizfunes@gmail.com

Twitter: @ruizfunes

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