Opinión

Oaxaca y Veracruz, los retos

 
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Oaxaca. (Cuartoscuro)

Hoy 1 de diciembre toman posesión diferentes gobiernos en la República Mexicana. Aguascalientes, Veracruz y Oaxaca. Salvo el primero por sus peculiares circunstancias, Veracruz y Oaxaca enfrentan retos mayúsculos para reconstruir una sociedad herida y dañada por causas diversas. Vamos por partes.

Veracruz quedó en auténtico estado de desastre: inseguridad al alza, grupos criminales en creciente presencia y control de zonas y municipios, finanzas quebradas, desfalco rampante por la anterior administración, zonas petroleras en quiebra por la crisis del sector, más lo que se acumule en los siguientes días.

El nuevo gobierno de Miguel Ángel Yunes arranca en condiciones gravemente desventajosas para cualquier gobierno entrante. Deuda exorbitante, arcas vacías, calificadoras internacionales castigando a la baja la falta de credibilidad y de viabilidad financiera del estado. En suma, no habrá quién le otorgue un crédito, y si lo encuentra, será a costos muy elevados.

A esto debemos agregar la terrible desconfianza ciudadana en el gobierno. Duarte se convirtió no sólo en un político corrupto, sino en un truhán de poca monta que desfalcó al estado, desvió recursos, disfrazó partidas presupuestales, dirigió –por lo que sabemos ahora– una auténtica red de empresas fantasma para sustraer dineros públicos. Un criminal financiero, quien creyó ingenuamente que la justicia jamás lo alcanzaría. Y hasta ahora, para nuestra desgracia, la realidad le concede la razón, porque a pesar de las órdenes de arresto, las investigaciones, los pasaportes falsos y las fichas internacionales, no ha sido detenido.

Miguel Ángel Yunes, es oportuno mencionarlo, no es un político novato.

Tiene un camino andado con mucho colmillo y raspones en el camino.

Por muchos años priista cercano de la maestra Elba Esther, quien en el clímax de su poder con los gobiernos panistas lo colocó al frente del ISSSTE en el gobierno de Felipe Calderón. Yunes tiene un perfil muy valorado en política, su capacidad policiaca de investigación, su habilidad para recolectar datos, cifras, cuentas, nombres, empresas y expedientes. Yunes sabe y posee información. Ese es su blindaje para ocupar la gubernatura los siguientes dos años, donde tendrá que prevalecer su compromiso con Veracruz, especialmente si su intención nada oculta, es posicionar a su joven hijo como aspirante a sucederlo.

El caso de Oaxaca es también un reto enorme para un nuevo gobierno encabezado por un político joven, quien es inocente por la portación de padre prohibido. José Murat, exgobernador, hábil conocedor de los callejones del poder, negociador eficiente, conciliador de fobias y filias, no es el político más prestigiado de este país. Sin embargo su hijo, preparado, educado en el extranjero, inteligente y eficiente, tendrá que demostrar en los hechos que está ahí por sus propio méritos y no por su genealogía.

Oaxaca es entregada por el gobernador Gabino Cué como otro estado de cuasi desastre. Según las palabras del gobernador Alejandro Murat, un estado colapsado, donde enfrentará la crisis de la CNTE activa, presente y eterna. Ese monstruo magisterial, alimentado por Murat el viejo y el hoy rebelde Ulises Ruiz, probará la madera del nuevo gobernador desde el día de hoy, con la reanudación de bloqueos en calles y plazas de Oaxaca capital, para demostrar su fuerza y su capacidad de movilización.

Murat, el joven, tuvo la sensibilidad para no realizar un festejo por su toma de posesión. Tomará protesta esta mañana, y se irá a trabajar a su oficina, sin acto protocolario de por medio ni vivas ni festejos por las bases priistas que vuelven al poder.

Vaya decepción, el gobierno entero de Gabino Cué, una de las grandes esperanzas de un hombre educado e inteligente que se opuso a la aplanadora del PRI en Oaxaca y resultó incapaz, ineficiente y aún habrá que hacer las auditorías respectivas. Aparecen múltiples señalamientos de desvío de recursos a través de Jorge Coco Castillo, quien ha acumulado una fortuna aproximada en más de siete mil millones de pesos según publicaciones locales.

A Duarte ya lo persigue, tardíamente hay que decir, la PGR. Tendremos que esperar si a Gabino Cué le abren investigaciones y fincan responsabilidades por el desastre del estado.

La inexistente rendición de cuentas en México se convierte hoy en una urgencia jurídica producto de la exigencia ciudadana. Basta de atrocidades. Basta de hampones y truhanes que tocan la gloria al pensar que son dueños de una tierra y sus riquezas, para beneficio temporal. Los Borge, los Duarte, los Padrés y los tantos otros de otros nombres y entidades tienen que terminar o este país, no tiene futuro.

Tal vez sea esta, lo he señalado ya en público y en privado, la peor generación de gobernadores salientes en la historia de México. Sus acciones, su legado, es un rosario de ilegalidades, abusos y latrocinios.

Si la justicia no actúa con transparencia y rapidez, los partidos, sus aparatos y candidatos en el futuro, están condenados al rechazo total de la ciudadanía. Ahora o nunca.

Twitter: @LKourchenko

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