Opinión

Nuevos consejeros electorales

El Instituto Nacional Electoral (INE) aprobará hoy la designación de los nuevos consejeros electorales de los OPLE: Organismos Públicos Locales en Materia Electoral –anteriormente Institutos Estatales Electorales. Se elegirán 126 consejeros, siete por cada una de las 18 entidades que celebrarán elecciones en 2015. El resto de los OPLE serán renovados una vez concluido el proceso electoral del próximo año.

El cambio más notorio es la mayor presencia de mujeres. En los 18 institutos que hoy se renuevan hay una representación femenina de 25 por ciento; una vez que el INE vote la nueva conformación su presencia crecerá a 52 por ciento. Más relevante aún: de los 18 nuevos presidentes, 10 serán mujeres. ¿Buena noticia? Depende de su capacidad e independencia, igual que en el caso de los hombres. No se debe festejar el género en sí mismo sino sólo a partir del desempeño profesional.

Sin embargo hay algo que puede sugerir una desventaja profesional. Según datos de Central Política publicados ayer en EL FINANCIERO, sólo 35 por ciento de los registros iniciales al proceso de concurso correspondían a mujeres. Sin embargo, 52 por ciento de los aspirantes electos son de sexo femenino. Una diferencia de 17 puntos. Hay dos opciones: que el talento de las aspirantes era muy superior al masculino, o que hubo acción afirmativa para procurar paridad de género, como lo establecía la convocatoria. Si éste fue el caso, habrá algunas consejeras sin el mérito profesional para desempeñar inicialmente el cargo.

La segunda característica de los nuevos consejeros es su perfil técnico burocrático. Sesenta y seis por ciento de ellos proviene de las burocracias electorales: funcionarios de carrera o consejeros en funciones, así como miembros de los tribunales, con destrezas técnicas y conocimiento de las rutinas electorales. En contraste hay 26 académicos, 14 miembros del sector privado y dos de la sociedad civil.

Ayer se publicó una carta de la “sociedad civil organizada, académicos e intelectuales” que expresa preocupación porque el proceso de selección de consejeros privilegió a los “funcionarios y servidores electorales”. Aunque no generaliza, la carta acusa que muchos de ellos se formaron “en la vieja cultura política que no resiste la seducción del Príncipe” y sugiere que muchos de ellos podrán servir los “designios” de los gobernadores y partidos. También ayer el PAN anunció que protestarán hoy en la sede del INE para acusar la imposición de consejeros ligados al PRI en muchas entidades del país.

Sin embargo, bajo el modelo centralista que emana de la última reforma electoral –donde el INE es la autoridad última que puede incluso asumir la organización de los comicios locales–, el perfil más apropiado quizá sea el de técnicos sujetos a la supervisión del Consejo General del INE –ese sí con un perfil diferente, menos técnico y más político y ciudadano. Técnico electoral no es una descripción peyorativa sino de las cualidades que debe tener un funcionario estatal sujeto a directrices nacionales para ejecutar bien la organización de los comicios locales.

Si la reforma electoral buscaba desterrar la influencia política de los gobernadores al momento de designar consejeros, era inevitable un proceso de selección basado en exámenes de conocimientos que obviamente privilegian los perfiles de funcionarios electorales. Si se quería privilegiar a miembros de la sociedad civil o académicos, entonces el modelo debió ser otro. Por definición un “intelectual” o activista tendrá pocos conocimientos jurídicos y técnicos en materia electoral y ello lo pone en desventaja en un examen universal e imparcial.

Las dos preguntas relevantes son, por un lado, si el predominio de funcionarios electorales como nuevos consejeros es compatible con la independencia que requieren los OPLE frente a los partidos políticos y los gobernadores, y por otro, si el perfil técnico es el más apropiado para una buena coordinación y subordinación de los OPLE respecto a los consejeros del INE. Ambas respuestas se tendrán con el paso del tiempo, pero no puede haber una descalificación a priori.

La tercera característica que se observa es un mayor nivel académico. De los nuevos consejeros, 75 cuentan con maestría o doctorado, mientras que sólo 51 de los actuales tienen posgrado. Esa cifra podría aumentar en los próximos años, ya que algunos de los nuevos consejeros se encuentran en proceso de titulación de alguna maestría o doctorado.

Con algunas fallas naturales, el proceso de designación es congruente con la reforma electoral aprobada por todos los partidos políticos. En diversas ocasiones he argumentado que esa reforma no ataca los problemas de fondo de la democracia electoral y que complica mucho la organización de las elecciones. En el caso de los nombramientos de consejeros electorales, el PAN tiene razón cuando argumenta que había una intromisión indebida de algunos gobernadores en el proceso y ello reducía los márgenes de independencia de los Institutos Estatales Electorales. Pero la solución no es la adecuada. Había mejores alternativas para elegir consejeros electorales que el método centralizado. Pero este mecanismo con fallas de origen fue el aprobado por los partidos y el INE lo implementó lo mejor que pudo.

Twitter: @LCUgalde