Opinión

Nuevo desorden mundial

 
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terrorismo

Veinte de enero. Igual que el 11 de septiembre de 2001, cuando en menos de 24 horas se inició un nuevo paradigma en las relaciones internacionales, donde las relaciones militares, de inteligencia, económicas y sociales se definirían en el contexto de la guerra en contra del terrorismo.

Ahora, los libros de historia probablemente identificarán este 20 de enero, cuando Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos, como la fecha donde inicia un 'nuevo desorden mundial' en el ámbito internacional y la palabra incertidumbre sería la clave para entender los años venideros.

En mi libro Seguridad nacional hoy: El reto de las democracias tuve la oportunidad de tratar de descifrar cómo se desarrollarían las relaciones de seguridad entre los países. Y aunque para los expertos en seguridad nacional los ataques terroristas a Nueva York y Washington no fueron una sorpresa, lo sorprendente no fue que hubiera un ataque terrorista en Estados Unidos, sino que esto no hubiese sucedido antes. El arma principal del terrorismo son los individuos dispuestos a matar inocentes y morir para defender su causa. Porque a diferencia de la reacción del gobierno de Estados Unidos después de los atentados terroristas, que era predecible dentro del contexto del papel de hiperpotencia de la Unión Americana. Buscar a los aliados, invadir países que permitieron que Al Qaeda se envalentonara y buscar crear un ambiente que permitiría que las economías mundiales se alejaran de las incertidumbres para salir de la recesión mundial. Aunque esto sólo fuera para detener la caída de los mercados y evitar el deterioro de la economía mundial, o para fortalecer la confianza del consumidor y los inversionistas. Deberían haber sido las mismas presiones del sistema financiero las que impusieran las pautas de la duración e intensidad de esa respuesta bélica. Pero no fue así. Hay muchos factores que influyen en las decisiones de seguridad nacional de un Estado, entre las que encontramos influencias políticas y económicas.

Con la presidencia de Donald Trump, los aliados tradicionales de Estados Unidos –como Europa, Canadá, Japón y Corea del Sur– hay importantes diferencias en temas fundamentales como la promoción de la apertura comercial, el desarme nuclear, la relación con Rusia. Y aunque Trump y su equipo seguramente tendrán como prioridad perseguir terroristas, a diferencia de hace una década, el terrorismo está en casa donde ciudadanos llevan a cabo los atentados en contra de sus conciudadanos. Una parte fundamental de la campaña fue la satanización de migrantes, especialmente los indocumentados mexicanos en Estados Unidos. Pero también hizo un llamado a controlar la migración de musulmanes a su país –posiblemente crear una lista de todos los que practicaban esta religión en Estados Unidos– propuestas que eran impensables después de los atentados de 2001.

El ataque a los migrantes ahora será el chivo expiatorio. Hace 15 años la amenaza a la seguridad mundial giraba en países del Medio Oriente, Irán, Irak y Afganistán. Ahora Siria es la manzana de la discordia y Rusia, sí Rusia, es el nuevo amigo de Estados Unidos.

Ante los continuos ataques de Donald Trump a los tratados de libre comercio (entre ellos NAFTA y el TPP) la pregunta es si el esquema proteccionista reemplazará la tendencia globalizadora. Quién hubiera pensado que China sería el gran defensor del libre comercio. Esto fue exactamente lo que sucedió en el Foro Económico de Davos esta semana, cuando habló el primer ministro chino, Xi Jinping, sobre las bondades del libre mercado y los peligros del proteccionismo (seguramente refiriéndose al nuevo presidente de Estados Unidos). El mundo al revés.

En junio de 2002, George W. Bush anunció la creación de un nuevo departamento de seguridad interna para lanzar una lucha titánica contra el terrorismo. El nuevo Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security). Construyendo instituciones para enfrentar las amenazas. Trump en cambio ha cuestionado a las instituciones de inteligencia de su país mediante tuits acusando a éstas de filtrar información sobre el presidente electo. Después de los atentados en Nueva York y Washington se buscó unificar las agencias de seguridad, asegurando su mejor coordinación. Donald Trump los está cuestionando, asegurando la falta de división y de coordinación.

El nuevo amigo del presidente de Estados Unidos es Vladimir Putin, presidente de Rusia, y esto seguramente tendrá un impacto fundamental en cómo ambos países resuelvan amenazas en común y cómo se repartirán el mundo. Seguramente esto tendrá un impacto para la política exterior mexicana. Por ejemplo: en qué momento el establishment de seguridad nacional del vecino reaccionará ante la presencia, por primera vez, de una empresa del gobierno chino en el Golfo de México, gracias a la adjudicación de un campo petrolero por parte del gobierno mexicano.

Pero eso lo analizaremos en otra entrega.

Twitter: @Amsalazar

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