Opinión

Nueva Ley de Seguridad Interior

 
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Tras un largo y sinuoso proceso de discusión, que apuntaba a su congelamiento, finalmente la Cámara de los Diputados ha aprobado la Ley de Seguridad Interior ante los insistentes llamados de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y la enfática intervención del Ejecutivo, subrayando la urgencia de avalar el nuevo ordenamiento.

Aún falta la discusión y aprobación en el Senado de la República, pero todo indica que este será un procedimiento mucho más expedito que el de la Cámara baja. Sin embargo, ya se adelantan las expresiones en diversos sectores opositores, que anuncian su intención de impugnar y recurrir a las más altas instancias del Poder Judicial, mediante una acción de inconstitucionalidad, lo que anuncia un todavía largo camino por recorrer para su entrada en vigor, en un periodo de por sí complejo, catalizado por el proceso electoral que de facto ya se vive.

Lo que subyace tras la controvertida oposición a la medida legislativa es el temor propalado por activistas y organizaciones de cuño variado de que el Ejército y la Marina, con sus acciones contra el crimen organizado, cometan actos violatorios de los derechos humanos, pero parece omitirse en su argumentación un elemento evidente: el hecho de que las Fuerzas Federales son quienes por años han soportado el peso del combate a una delincuencia desbordada, que rebasa los linderos de la seguridad pública y se ha tornado en una seria amenaza a la estabilidad, paz y competitividad del país.

La seguridad nacional debe concebirse como una condición indispensable para el desarrollo de la nación en dos grandes ambientes: el externo, que tiene que ver con el posicionamiento de México en el contexto internacional; y el interno, que demanda certidumbre, armonía y equilibrio para el progreso individual y colectivo. En ese sentido, la Ley de Seguridad Nacional vigente es pobre y limitada, lo que obliga a un complemento normativo más preciso y pertinente que responda a las demandas de la realidad actual.

Puede no ser perfecta, pero es necesaria.

Correo: grhhuizar@gmail.com

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