Opinión

Nueva encuesta,
mismos problemas

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Nopal

La semana pasada el Inegi publicó la segunda Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) con información del año agrícola 2013-2014; la primera correspondió a 2011-2012. En esta ocasión se incluyeron los 34 productos agrícolas y pecuarios más importantes con representatividad nacional y ocho adicionales con representatividad estatal como nopal, coco, guayaba y agave, entre otros. Además, se reporta información más detallada sobre la operación de las unidades productivas, el uso de insumos, tecnologías y destino de la producción.

Un buen avance metodológico con respecto a hace dos años.

En general, el balance de los resultados de la ENA 2014 no es alentador. La elevada fragmentación en la tenencia de la tierra prácticamente no se modificó en los últimos dos años: el tamaño promedio de la superficie agrícola fue de sólo dos hectáreas en 69 por ciento de las unidades de producción con riego y de 4.1 hectáreas en 94 por ciento de las de temporal, lo que significa que el proceso para transformar el régimen ejidal al de propiedad plena ya se agotó bajo el marco jurídico y burocrático vigente.

Urgen modificaciones en los procedimientos de la Ley Agraria. Ello explica no sólo los bajos niveles de productividad en el campo mexicano por la imposibilidad de generar economías de escala, si no que sólo 10.4 por ciento de las unidades productivas operan con financiamiento
–un aumento marginal con respecto al 7.7 por ciento de 2012–, dado que el principal activo agrícola no es sujeto de crédito. Además, 85 por ciento de los productores que obtuvieron crédito lo destinó a compra de insumos o sueldos, no a la adquisición de activos productivos, lo que no contribuye a la capitalización del sector.

En cuanto a tecnologías y mecanización, entre 2012 y 2014 se incrementó la superficie agrícola de riego (de 18.2 por ciento a 20.3 por ciento del total), pero lamentablemente también aumentó la proporción de unidades de producción que utilizan el sistema de gravedad o “rodado” (de 72.2 por ciento a 77.7 por ciento) que es el más ineficiente en el uso de agua; además, también se intensificó el empleo de agua blanca, en comparación con tratada, que sólo se utiliza en 3.8 por ciento de las unidades productivas. El uso de tractores sigue siendo limitado (en 55 por ciento de las unidades) y con equipos cada vez más viejos (42 por ciento tiene más de 15 años de antigüedad).

Otro aspecto que pone de manifiesto el rezago tecnológico del campo en México es la escasa utilización de tecnologías informáticas y de comunicación: sólo 21 por ciento de las unidades de producción emplean telefonía celular, computadora o internet, cuando ello es fundamental para obtener información de precios, del clima, de plagas e incluso tecnologías, así como para un mejor control de la producción.

Una buena noticia es el incremento en la aplicación de técnicas de labranza de conservación, de una quinta a una tercera parte de las unidades, y de rotación de cultivos, aspectos fundamentales para la conservación de suelos e incrementar los rendimientos; no obstante, disminuyó de manera significativa el uso de abonos naturales vs. químicos. En el ámbito ganadero, preocupa el menor uso de tecnologías en bovinos (como desparasitación, vacunación y alimentación balanceada), aunque se intensificó en el caso de porcinos, subsector que requiere un gran impulso en esta materia.

En el ámbito comercial, en 2014 se mantuvieron prácticamente sin cambios las condiciones observadas hace dos años: tres cuartas partes de la producción total se vende total o parcialmente y el resto se destina a autoconsumo; y predomina el intermediarismo (más de 60 por ciento en muchos productos) frente a otras opciones de compradores como industrias, centrales de abasto, supermercados o directo al consumidor. En buena medida, ello es resultado de las políticas públicas aplicadas y de la canalización de subsidios a la comercialización por la vía de los compradores, como ocurre con los granos y oleaginosas.

En resumen, la ENA 2014 revela escasos avances en el sector y la persistencia de múltiples problemas y rezagos en la producción agropecuaria. Mismas políticas, mismos resultados.

Twitter: @ruizfunes

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