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Nuestros problemas

     
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Mitigar desigualdad: ¿habrá tiempo?

Ya parece que está claro que el tipo de cambio reacciona especialmente a lo que dice o hace Donald Trump, y por lo tanto no vale la pena preocuparse demasiado por eso. Tampoco por el asunto del TLCAN, que no parece que vaya a sufrir demasiados cambios. Los que se hagan serán seguramente benéficos para México. Tampoco el muro es asunto nuestro: si lo quieren, que lo hagan y lo paguen. Si queremos preocuparnos de algo en esta dirección, es por los mexicanos que están allá. Sobre todo quienes no tienen documentos, pero incluso los residentes legales, y hasta los ciudadanos están sujetos a groserías y amenazas de parte de los racistas de siempre, que ahora se sienten con poder para insultar. Eso sí debe preocuparnos y ocupar a Relaciones Exteriores.

Pero nosotros tenemos muchas cosas pendientes por resolver en México que no atendemos por andar de curiosos viendo las tragedias que causa el presidente estadounidense. Puede ser buen momento para revisar realmente qué es lo que no funciona acá, y empezar a plantear ideas, porque ya estamos metidos en la carrera presidencial, y seguramente algo de lo que discutamos puede ser útil.

El primer problema que todo mundo menciona es la pobreza y la desigualdad, que en realidad son dos cosas diferentes, pero que muchas personas agrupan. Es un tema que lleva décadas con nosotros. El segundo, también un agregado, es el Estado de derecho. No se respeta la ley en México, y eso se refleja en dos temas que esta columna ha considerado que serán los relevantes hacia 2018: corrupción e inseguridad. El tercer asunto que debemos atender, y pronto, es el de las finanzas públicas. No está alcanzando el dinero que recauda el gobierno para todo lo que tiene que hacer. Parte de esto, sin duda, es resultado de la corrupción, pero incluso si hubiese ángeles y santos administrando los recursos públicos en México, no alcanzaría. Quienes ganen en 2018, lo primero que tendrán que hacer será una reforma fiscal. Finalmente, permítame proponer dos temas adicionales que creo que son de la mayor importancia: la preparación de recursos humanos de alto nivel y la disgregación geográfica del país.

No creo que haya muchos otros problemas de este nivel de importancia, aunque si a alguien se le ocurre alguno, lo sumamos. De momento, tenemos cinco, aunque los primeros dos son dobles: pobreza y desigualdad, corrupción e inseguridad, finanzas públicas, recursos humanos, y disgregación geográfica.

Lo primero que creo que debe quedar claro es que pobreza y desigualdad no son problemas por sí mismos, sino que son resultado de los demás que hemos mencionado. Por ejemplo, la desigualdad de ingreso en México, antes de impuestos, es similar a la que tienen los países de Europa Occidental o Estados Unidos o Canadá. Pero en esos países se recauda bien, y se gasta mejor, de forma que terminan con una desigualdad mucho menor a la nuestra. En consecuencia, si resolvemos las finanzas públicas, la desigualdad podrá resolverse con cierta facilidad.

Algo similar ocurre con la pobreza, que es una mezcla de desigualdad y de bajo ingreso promedio. Además, la disgregación geográfica es un elemento determinante de la pobreza. Aunque existe en todo el país, la pobreza se concentra al sur del paralelo 19.7 norte. Reducirla significativamente implica acciones de gobierno más inteligentes (tema de las finanzas públicas) y considerar las diferencias geográficas, que son históricas y sociales, y por eso también económicas.

En consecuencia, le propongo que revisemos estos cuatro problemas: Estado de derecho (en las dos dimensiones: corrupción e inseguridad), finanzas públicas, recursos humanos y disgregación geográfica. Con eso tenemos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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