Opinión

Nuestros pobres números con China y la corrupción

 
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Contenedor. (El Financero)

La relación comercial de México con China es uno de los mayores obstáculos para el crecimiento económico de nuestro país, ya que el enorme y creciente déficit comercial que mantenemos con dicha nación se ha traducido en escasa creación de empleos, emigración de mexicanos hacía los Estados Unidos, sueldos bajos, debilidad del mercado interno, entre otros elementos que nos han arrojado a vivir en un círculo vicioso.

Para ilustrar el tamaño del problema ocasionado por la relación comercial con China se debe mencionar que en el año 2014 nuestras exportaciones a dicha nación sumaron apenas 5.964 miles de millones de dólares (mmdd), mientras que nuestras importaciones provenientes de dicho país fueron de 66.255 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit comercial tan sólo en ese año de -60.291 mmdd.

El déficit de nuestra balanza comercial con China es un problema crónico, y esto se evidencia al ver que en el año 2013 éste sumó -54.852 mmdd y en 2012 fue de -51.215 mmdd. Esto significa que en tres años le compramos a los chinos 166.360 mmdd más de productos de lo que nosotros les compramos a ellos. Esto puede sonar como cosa menor, pero si consideramos que el costo de un obrero en México es de 120,000 pesos anuales (ya con carga social y prestaciones incluidos), pues el monto del déficit comercial con China representa el empleo de casi medio millón de obreros mexicanos por año.

¿Y cómo vamos en el 2015 en la relación con China? Al momento de escribir este análisis, el INEGI muestra la información de la balanza comercial con dicha nación asiática hasta el mes de abril de 2015, y con dichos datos podemos ver que en los primeros cuatro meses del año las exportaciones de México hacia dicho país han caído 25.2%, mientras que nuestras importaciones provenientes de dicha nación han aumentado 8.1%. Esto implica que en los primeros cuatro meses de 2014 registramos con China un déficit comercial de -17.310 mmdd, y en los mismos cuatro meses de 2015 ya se registra un déficit de -19.407 mmdd. Esto es un desequilibrio 12.1% más negativo este año respecto al 2014.

Si bien estos número son escandalosos, vale la pena mencionar que si consideramos el problema de la subvaluación de mercancías en las aduanas mexicanas, así como el contrabando de estos productos, el desequilibrio con China sería aún más grande de lo que registran las cifras oficiales, posiblemente tendríamos una balanza comercial un 30% más deficitaria.

En base a todo lo anterior, y para ilustrar como el déficit comercial con China se traduce en escaza creación de empleos manufactureros en México, a continuación se presentan las estadísticas del INEGI:

De acuerdo con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), en el periodo de abril de 2012 al mismo mes de 2015 en esta industria sólo se crearon apenas 247,828 empleos, lo que equivale a un incremento de apenas 7.7% en tres años. Por su parte, también de acuerdo a la EMIM, el valor de la producción de los productos elaborados por esta industria aumentó sólo 2.7% en términos nominales en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2014 y los mismos meses de 2015, pero al quitarle el efecto inflacionario vemos que en realidad se aprecia una caída de 0.3% en el periodo.

Es importante también mencionar que la relación comercial con China además es complicada por los constantes casos de dumping que se registran en contra de fabricantes nacionales, los cuales no pueden competir con los precios de los productos chinos. El dumping puede ser definido en su forma más simple como el hecho de que en China los fabricantes venden sus productos a precios más elevados de lo que los venden en México, esto es discriminación de precios y constituye una práctica desleal de comercio sancionada por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El dumping de productos chinos surge por diversas razones, entre ellas por el otorgamiento de subsidios por parte del gobierno chino y sus gobiernos provinciales, el dar incentivos fiscales a empresas exportadoras, y por la capacidad de grandes empresas chinas de depredar mercados internacionales, como el mexicano.


El caso más reciente de dumping de productos chinos sufrido por empresas mexicanas es el del acero, el cual afortunadamente ha servido para crear conciencia entre los empresarios de que este fenómeno es persistente, afecta negativamente a muchos sectores de actividad, y ha logrado que las cúpulas empresariales cierren filas en torno a este asunto y le soliciten al Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI) de la Secretaría de Economía del gobierno federal, ser más expedito para salvaguardar los intereses de la planta manufacturera nacional.

Otro punto a considerar dentro de todo este asunto es el problema de corrupción que persiste en las aduanas mexicanas, muchas de las cuales son verdaderas coladeras por las que pasan miles de millones de dólares de mercancía que no es declarada o con precios que ni siquiera cubren el costo de fabricación. En este sentido, debe aplaudirse que de acuerdo con el jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Aristóteles Núñez Sánchez, de 2014 a la fecha dicha dependencia haya iniciado acuerdos de cancelación o de suspensión de patentes a 38 agentes aduanales, tras detectar que presuntamente facilitaron la práctica de actos ilegales.

Desde luego que aún hay mucho por avanzar en relación a castigar a los funcionarios corruptos de algunas aduanas, pero lo anunciado por el Jefe del SAT es un primer logro que debe reconocerse y difundirse para que de esa manera se genere una percepción de riesgo entre quienes realizan operaciones de comercio internacional al margen de la ley y en perjuicio del empleo y la producción en México.

Y es que si no se toman medidas concretas para luchar contra la corrupción y fortalecer la planta productiva nacional, seguiremos teniendo el mediocre desempeño económico que hemos registrado en los últimos años, la creación de empleos bien remunerados será escasa y seguiremos viendo como muchos nacionales emigran hacia los Estados Unidos sufriendo toda clase de vejaciones en su búsqueda de las oportunidades de trabajo que México no les puede ofrecer.

Precisamente a este respecto, llama la atención lo dicho por el Papa Francisco en su visita a Paraguay este fin de semana en donde dijo que la corrupción es la gangrena de un pueblo, y advirtió que no debe cesar el esfuerzo de todos los actores sociales hasta que no haya tantas personas obligadas a emigrar hacía un futuro incierto.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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