Opinión

Nuestro insuficiente crecimiento

 
1
 

 

industria

Con las más recientes estimaciones demográficas del INEGI y con sus datos preliminares del crecimiento del PIB en 2015, que ascendió a 2.5 por ciento, podemos concluir que tenemos un ritmo de crecimiento muy poco satisfactorio si lo medimos en términos per cápita.

En la primera mitad de la presente administración el paso es de 0.6 por ciento anual.

Sin embargo, no es un dato aislado sino una constante en todo este siglo.

A lo largo de los seis años del gobierno de Calderón la tasa no fue muy diferente y promedió 0.8 por ciento al año. En el sexenio de Fox se alcanzó una tasa anual de 0.97 por ciento en promedio.

Esto quiere decir que en los últimos 15 años, el PIB per cápita tuvo un ritmo de crecimiento anual medio de 0.87 por ciento.

Sólo para ponerlo en perspectiva. En Estados Unidos, el crecimiento del PIB per cápita en el mismo lapso tuvo un promedio de 0.9 por ciento.

Es decir, tuvimos un ritmo de crecimiento de país desarrollado pero con un ingreso por persona que apenas equivale al 17 por ciento del que tiene Estados Unidos.

Otra manera de ver esa insuficiencia es calcular cuánto tiempo nos llevaría llegar apenas a la mitad del PIB per cápita que hoy tiene Estados Unidos, si se mantuvieran las tasas de crecimiento de los últimos tres lustros: sería la bicoca de ¡120 años!, sólo para llegar a la mitad del nivel de ingreso por persona que hoy tiene EU.

Le hemos explicado ya en diversas ocasiones que hasta ahora no se ha encontrado otra forma de acelerar el crecimiento que a través de una mayor inversión.

De nueva cuenta, si consideramos los últimos 15 años, el ritmo de crecimiento anual promedio de la inversión fija bruta fue de 2.7 por ciento anual en promedio.

Para incrementar la productividad de los factores se requiere que esa tasa sea mucho más elevada.

La productividad global de la fuerza laboral en México creció 4.9 por ciento entre 2005 y 2015 (no existen datos públicos previos). Esto significa una tasa anual media de 0.5 por ciento.

Hay quienes piensan que las reformas estructurales que se realizaron en los últimos años serán suficientes para elevar esta tasa.

Más allá de que sean positivas y convenientes, lo más probable es que sean insuficientes para generar más crecimiento si es que no se detona también un fuerte impulso a la inversión productiva.

No basta con los grandes proyectos de inversión extranjera que se han realizado en sectores como el del automóvil. Se requiere un gran esfuerzo adicional en materia de infraestructura, que sólo puede ser realizado o detonado por el sector público y también de muchísima inversión en el ámbito de las pequeñas y microempresas, para aumentar su productividad.

Los datos que el INEGI dio a conocer el viernes pasado indican que en este año la economía mexicana fue remolcada por el sector terciario, es decir, el comercio y los servicios.

Es justamente en este sector donde hay todavía grandes oportunidades para crecer si se logra modernizar el sector comercial, y si multitud de servicios que hoy están en la informalidad (o casi) se lograran desarrollar de manera más productiva.

Twitter:@E_Q_

También te puede interesar:

La desgracia de Pemex (y las petroleras)

¿Vendrá la recuperación del peso?

La gran apuesta