Opinión

Nuestra Selección y las políticas públicas


 
El sábado 11 de agosto del 2012, por primera vez en la historia, la selección mexicana de fútbol lograba ganar la medalla de oro en unos juegos olímpicos.
 
Ese hecho parecía ser una ilustración del cambio en la expectativa completa del país.
 
No nos imaginábamos entonces que 10 meses después, de ser el mejor equipo en una competencia mundial, estuviera sufriendo para quedar al menos entre los 3 primeros ¡de la Concacaf!.
 
Mientras que hace menos de un año, México derrotaba a Brasil de manera contundente ahora no puede ni con Costa Rica o Panamá, que no son precisamente potencias mundiales.
 
¿Cómo es posible que se haya dado un cambio tan radical en un periodo tan corto?
 
En un país en el que el futbol es tan popular y emblemático como en México, este hecho puede servir como una metáfora de lo que hoy es la regla en el mundo: los buenos resultados de ayer no son ninguna garantía del éxito de mañana.
 
Eso nos pasa en la política, en la empresa o incluso en la vida.
 
El 27 de febrero pasado, el gobierno detuvo a Elba Esther Gordillo, con lo que consolidaba su fuerza y mandaba el mensaje de que había gran capacidad para hacer realidad cambios tan complejos como en la educación, incluso rompiendo tabués.
 
12 días después se presentaba la reforma en telecomunicaciones y competencia, con lo que se evidenciaba la decisión de enfrentar a los poderes fácticos como al grupo de Slim o a las televisoras.
 
Ahora ya no ve tan fácil que otros cambios institucionales salgan igual de rápido.
 
El propio ejercicio del poder, con todo lo que implica, ha producido ya un desgaste. Pero adicionalmente, el entorno económico mundial se ha complicado y ha limitado los márgenes de maniobra.
 
La buena noticia, en este cuadro, es que, al igual que en el futbol, la situación es remediable.
 
Le preciso. Quizás en las decisiones de la política pública sea más fácil corregir porque le aseguro –como ayer le comentaba- que ya hay conciencia del problema.
 
Con la Selección Mexicana de Futbol, mientras no se admita que hay un problema serio que debe resolverse, va a continuar en declive.
 
¿Cuál es el punto central que debe resolver el gobierno de Enrique Peña? Transmitir claramente que los cambios profundos, tanto los que se están realizando como los que están en preparación, apuntan a generar un crecimiento de la productividad del país y de los ingresos de las familias mexicanas en el mediano y largo plazos.
 
No vamos a ver sus efectos de manera inmediata.
 
En lo inmediato, los resultados de la economía van a seguir poderosamente influidos por el comportamiento de la economía mundial y específicamente del sector industrial de Estados Unidos.
 
En México hacen falta políticas que trasciendan a los ritmos político-electorales, y sin duda, en algunas de las que se han planteado, hay esa cualidad.
 
Lo que debe garantizarse es que las presiones partidistas que probablemente surjan, demandando al gobierno de Peña, otras políticas con efecto inmediato, no vayan a descarrilar las reformas.
 
En esa tensión, probablemente se jugará el destino que tenga al final este gobierno.
 
Dinero estable
 
¿Por qué razón –hasta hace algunos días- subió el precio del dólar pero los recursos externos invertidos en valores en pesos no cayeron?
 
Todo indica que el precio del dólar se fue para arriba en virtud de una mayor demanda de coberturas.
 
Eso significa un cambio importante. Antes el aumento de la percepción de riesgo significaba directamente la venta de bonos en pesos.
 
Hoy no necesariamente es así, lo que es una buena noticia para la estabilidad en México, pese a la montaña rusa a la que a veces parece subirse el dólar.
 
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