Opinión

Nueces 2015

   
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Renato Sales

Estas son las viñetas que marcaron el 2015 en materia de seguridad pública:

1. Ataques del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La madrugada del primero de mayo el CJNG frustró un operativo militar para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder de la organización. No sólo fueron acribillados varios de los soldados que participaban en el operativo, por primera vez en la historia un grupo criminal derribó una aeronave de las Fuerzas Armadas. Por si fuera poco, el CJNG orquestó un total de 39 bloqueos distribuidos en 25 municipios, incluyendo vías primarias de la zona metropolitana de Guadalajara, además de numerosos incendios a gasolineras y sucursales bancarias.

2.
Masacre de Tanhuato. Después de la embestida del CJNG, el gobierno federal inició una dura retaliación que ha permitido contener el ascenso de dicho organización. Desafortunadamente, la ofensiva del gobierno quedó marcada por los hechos ocurridos el 22 de mayo. Ese día, elementos de la Policía Federal se enfrentaron con supuestos integrantes del CJNG en el rancho de El Sol, en las inmediaciones de Tanhuato, Michoacán. El saldo fue de 43 muertos: un policía federal y 42 civiles. Los testimonios y la evidencia disponibles sugieren que se trató de una ejecución extrajudicial. A la fecha, no se cuenta con una versión pública del expediente y la CNDH no ha presentado resultados de la investigación que abrió por las quejas de familiares.

3. Fuga de Joaquín Guzmán Loera. Con la fuga de El Chapo el gobierno federal quedó en ridículo. La evasión ocurrió la noche del 11 de julio, cuando el presidente, junto con buena parte del gabinete, volaba rumbo a París para realizar pomposa gira. Desafortunadamente, la fuga fue mucho más que un fiasco para la imagen del gobierno. Para salir del penal de máxima seguridad, Guzmán Loera necesariamente corrompió a un número muy importante de funcionarios —de todos los niveles— en varias agencias del sector seguridad, incluyendo el Sistema Federal de Readaptación Social, la Policía Federal y el Cisen.

4. Nuevo Comisionado Nacional de Seguridad. El funcionario de más alto nivel que perdió su puesto como resultado de la fuga de El Chapo fue el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido (quien dejó el cargo el 27 de agosto). En su lugar, el presidente Peña Nieto nombró a Renato Sales, quien se desempeñó con éxito como coordinador nacional antisecuestros, y mantuvo una buena relación con las organizaciones de la sociedad civil (una verdadera rareza para un funcionario del sector seguridad). En sus primeros meses en el encargo, Renato Sales ha hecho algunas propuestas interesantes. Por ejemplo, ha señalado la necesidad de replantear los procesos de certificación policial para asignar un menor peso a las pruebas poligráficas (una técnica que se utiliza con fe ciega en todo el país, pero que hasta ahora no ha dado resultados satisfactorios como herramienta para combatir la corrupción). Desafortunadamente, el nuevo comisionado encabeza una oficina que ha demostrado ser ingrata. El comisionado nacional de seguridad carga con una enorme responsabilidad política, pero ejerce un poder real limitado, en tanto la mayor parte de su personal está adscrito a órganos desconcentrados (la Policía Federal y el Sistema Federal de Readaptación Social) que tienden a operar de acuerdo con lógicas internas.

5. Violencia en la ciudad de México. En términos de seguridad, 2015 fue un mal año para la ciudad de México (todavía Distrito Federal). Los homicidios dolosos aumentarán alrededor de 17 por ciento respecto a 2014. El año que concluye pinta para ser el más violento en lo que va del siglo. Una serie de eventos, en particular un multihomicidio en la colonia Narvarte, la aparición de cuerpos en Iztapalapa, y los homicidios y asaltos masivos en colonias de moda contribuyeron a la percepción de que la capital ya no es un remanso de paz al margen de la violencia del crimen organizado. La cobertura de la violencia en la capital ha sido un tanto exagerada (la crisis de inseguridad no es, ni remotamente, equiparable a la que vivieron otras ciudades del país en años recientes). Sin embargo, la tendencia resulta preocupante, particularmente en una ciudad con una fuerza policial enorme, pero que no ha trabajado e invertido en serio en profesionalizarla.

6. Fallo de la SCJN para el consumo de mariguana. El máximo tribunal del país concedió un amparo a un grupo de cuatro ciudadanos a quienes la autoridad sanitaria federal (la Cofepris) había negado autorización para consumir mariguana. La Cofepris anunció que acataría el fallo y que, a raíz de éste, recibió en pocos días más de 150 solicitudes de ciudadanos que también pidieron autorización para consumir mariguana. Por su parte, Miguel Ángel Mancera cerró el año impulsando una iniciativa para regular el consumo de mariguana con fines terapéuticos. La eventual legalización de la mariguana no resolverá los grandes problemas de inseguridad y violencia a los que hace frente el país. Sin embargo, sería un paso en la dirección correcta. En particular, contribuiría a reducir el narcomenudeo y algunos de los males que éste genera (como el deterioro urbano de colonias populares y la innecesaria criminalización de los consumidores).


Twitter: @laloguerrero

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