Opinión

Noticias de la Feria

Gamés quisiera empezar esta página del fondo con la imagen de Jo Nesbø, el escritor y cantante noruego cuya serie de novela negra ha vendido 24 millones de ejemplares. Leyó usted bien: 24 millones de ejemplares. Nesbø vino a México, a la FIL de Guadalajara. Sus editores de Random House hospedaron a Nesbø en el Hilton, la meca de la feria del libro.

Gil lo leyó en su periódico El País: después de desayunar yogurt, fruta y un poco de cereal, esta mina de oro llamada Nesbø le pidió a sus editores que le consiguieran una rocas. No, se equivocan, no se trata de rocas pequeñas, ni del nombre encubierto de una droga poderosa, Nesbø no quería hielos quería rocas de verdad.

Un autor que vende 24 millones de ejemplares en el mundo puede pedir no sólo rocas sino un buen pedazo de las mismísimas Rocallosas y los editores intentarían llevárselas al Hilton de Guadalajara. Míster Nesbø: abajo le espera un trozo interesante de las Rocallosas, de parte de su editor y amigo Cristóbal Pera. Y como buen noruego, Nesbø bajaría once o doce pisos por el elevador, caminaría por el vestíbulo y después de saludar a los simples mortales dedicados a escribir, él saldría y diría: ah, un buen pedazo de Rocallosas.

Nesbø escala. En Italia, Grecia, Taiwán, Australia, Nueva Zelanda, el autor de Leopardo escala y escala. Nada más faltaba que no pudiera escalar en las rocas de Guadalajara. Allá va Nesbø, el escritor de los 24 millones, con su gorra y sus gogles. A 40 minutos de Guadalajara, Nesbø escala y Gil se pregunta si vende libros mientras escala, nadie que venda tales cantidades de libros puede pasar unas horas sin vender unos cientos de sus novelas negras que, para que más que la verdad, Gamés nunca leerá. Nesbø exige un rocódromo en cada uno de los lugares que visita, del mismo modo en que Gilga pide a gritos un glenfiddichódromo. No crean, Gil también tiene lo suyo, ¿cómo la ven? Sin albur.

Vivo y muy latente

Marisol Schultz, directora de la FIL, respondió preguntas a su periódico El País. A pregunta expresa sobre el momento que vive la literatura en español, la directora respondió: “Muy vivo, muy latente, con voces nuevas y sorprendentes. Y hay una emergencia de editoriales independientes. Argentina (Adriana Hidalgo), Colombia (Ediciones El Naranjo), España (Minúscula, Acantilado, Pretextos), México (Almadía, Sexto Piso, Ediciones Cera, Ediciones El Ermitaño, Arlequín). Algunas empezaron en la FIL con espacios muy pequeños y han expandido sus espacios”.

De acuerdo en que lo vivo se parece a lo latente, faltaba más, ¿no sería más bien potente?, en fin, no nos detengamos en naderías latentes. “(El libro) puede ser caro, pero es tan relativo como que mucha gente que piensa que el libro es caro compra dos revistas TVnotas a la semana y con eso tendría un libro. Y el consumo del alcohol y tabaco no es barato. Quién quiere leer, quien tiene el gusto, el hábito, va a leer de cualquiera de las maneras.”

Marisol Schultz tiene razón, si va usted a esperar a que le toquen a la puerta y le regalen libros y lo inviten a leer, olvídelo. Ahora mal, Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó con gran intensidad: lo del alcohol y el tabaco es un exageración. Gil todavía no conoce a nadie que diga: no voy a tomar cerveza con ustedes porque mañana voy a comprarme La vida es sueño y El alcalde de Zalamea. O bien: ya no fumo, ahora compro libros y no los leo, los aspiro. En fon.

Vuélvelo a querer, no lo lastimes

Leyendo sobre la feria del libro, Gil pensó de inmediato en el gran Christian Castro y en la terrible emboscada que le tendió López Dóriga en el Noticiero cuando, después de anunciar el Teletón, le preguntó al cantante por un personaje de la Revolución. Castro midió sus fuerzas, tomó vuelo como si fuera a saltar a un estanque de agua helada y dijo: ¿Emiliano Zapata? ¡Bien! Gilga se abrazó a sí mismo.

Luego, López Dóriga le preguntó entonces por un personaje de la Independencia y Castro contestó: Benito Juárez. ¡Ay, de mis hijos! Entonces el cantante, que hablaba tranquilo, sin pena ni gloria, dijo: ¿nuestro Miguel Hidalgo y Costilla? Van a decir que Gil es un tal por cual, pero la verdad es que Christian creció viendo cada semana, puntualmente, sin falta, El Chavo del Ocho y cantaba muy bonito: Qué bonita vecindad, etcétera. ¡Ups!

La máxima de Oliverio Girondo espetó dentro del ático de las frases célebres: “Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX