Opinión

Nos volvieron a robar

 
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dinero peso billetes (Cuartoscuro/Archivo)

Catedrático de la Facultad de Economía – UNAM.

Todos recordamos aquella famosa expresión del Presidente López Portillo cuando rendía su informe de gobierno ante la Cámara de Diputados en 1982, señalando que la nacionalización de la banca mexicana se justificaba por la corrida contra el peso que los dueños de los bancos habían hecho y que resultó en una fuga masiva de capitales y la consecuente devaluación de la divisa mexicana: “No nos volverán a saquear”, dijo.

Desafortunadamente, esa sentencia no se ha cumplido y en México es una práctica reiterada, por parte del gobierno principalmente, aunque no de manera exclusiva, robarle a los ciudadanos, y sobre todo a los contribuyentes, parte, y a veces grande, de los recursos aportados.

La última experiencia es el recorte al presupuesto de 2015 que, como todos recordamos fue empequeñecido en la suma de 124,300 millones de pesos. Y lo importante también a recordar es que al presupuesto de este año le antecedió una reforma fiscal que fue aprobada en 2013 y que en el 2014 representó un incremento de la recaudación por IVA y IEPS, excluyendo el rubro de gasolinas y diesel, por la cantidad de 124,723.2 millones de pesos. Es decir, prácticamente lo que aportó la reforma fiscal al erario público en 2014, fue lo que nos quitaron en 2015.

Las reformas fiscales, que generalmente se traducen antes que nada en incrementos en impuestos, son siempre un tema complejo y de interés público, en tono subido. Nadie quiere pagar más impuestos por diferentes razones. En México, en primer lugar, porque no todos los que deberían pagarlos lo hacen. En segundo lugar, porque la progresividad, que se refiere sobre todo a la equidad, no es siempre garantizada y, en tercer lugar, y muy importante, porque la sociedad no tiene la garantía que más impuestos van a expresarse en bienes públicos que resuelvan los problemas e incrementen su bienestar. Por el contrario, en México más dinero en las arcas públicas representa incrementos en los robos de los funcionarios públicos que los tienen a su disposición. No pasa día sin que los medios de comunicación den cuenta de nuevos descubrimientos de fortunas inexplicables expresadas en casas, departamentos, cuentas bancarias en el exterior y demás.

Y ese es el caso que nos ocupa. Con la fundamentación de las leyes fiscales aprobadas en 2013, se incrementaron los impuestos y resulta que ahora que la tesorería pública ya tiene en su poder esos ingresos incrementados, los reduce que no es otra cosa que recortar servicios, gasto corriente y, en mucho, recursos para inversión. Otra vez nos robaron. Con la izquierda nos quitan recursos de nuestros bolsillos y con la derecha nos asestan un golpe para quitárnoslos. Y lo peor es que las necesidades de la sociedad se mantienen insatisfechas. Ahí están los datos de la pobreza en México que tiene reducciones marginales y que con el pasar de los años no disminuyen significativamente.

Pero señores, la historia no ha terminado en lo contado. Se aproximan dos golpes más. Uno, ya anunciado por el Secretario de Hacienda cuando dijo que en 2016 habrá un nuevo recorte, nótese preventivo, por la cantidad de 135,000 millones de pesos y uno más, también ya advertido de manera incompleta, y que se refiere a los límites que la tesorería de la nación anunciará en relación a los límites a los descuentos en los rubros considerados como válidos para hacer deducciones a las contribuciones públicas. Ya no serán ilimitadas, como lo son actualmente en algunos rubros, sino que tendrán un tope. Al final del día, los contribuyentes solo podremos deducir un monto determinado, un techo.

Eso no es otra cosa mas que quitarle más dinero a los que pagamos impuestos, con la consecuente secuela de inequidad porque, como ya se dijo, no todos pagamos impuestos, y los que lo hacemos tenemos muy poca claridad de en qué contribuye nuestra incrementada contribución a nuestro bienestar. En México es falso afirmar que más impuestos se traducen claramente en niveles de bienestar superiores. Lo que se incrementa es la corrupción y el uso sesgado de los recursos públicos hacia intereses de partidos políticos que alientan modelos de desarrollo que excluyen y empobrecen.

PD. En estos días y semanas que anteceden a las elecciones de junio, un partido político ha enfatizado que bajo su gestión se han reducido las tarifas telefónicas y de luz, entre otros adelantos. Seguramente esto es cierto solo que a costa de otros. Debo decir que en mi caso, el pago por el servicio eléctrico se incrementó monetariamente en 500 %, sin que la infraestructura de mi hogar haya cambiado en lo absoluto y que pudiera explicar fuentes nuevas de consumo de electricidad. La disminución para algunas familias, para ser usada con fines políticos, seguramente la pagamos algunos que somos víctimas de la empresa de clase mundial que nos provee la electricidad. Menciono esta historia solo para ejemplificar, a nivel micro de mi caso, el robo consuetudinario y el abuso al que estamos sujetos los ciudadanos por parte del poder público.

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