Opinión

Nos ven bien; nos vemos mal

 
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PMI zona euro

Ayer le comenté en este espacio que un estudio de The Boston Consulting Group (BCG) califica a México y a Estados Unidos como “estrellas ascendentes” de la competitividad manufacturera, los únicos dos países en esa condición entre los 25 mayores exportadores del mundo.

Por cierto, el texto en español de ese estudio aparecerá próximamente en la revista Comercio Exterior, que edita el Bancomext.

No se trata de la opinión de una institución académica que lanza sus impresiones respecto a cómo ve las cosas. BCG tiene más de 80 oficinas en 45 países y una antigüedad de 52 años. Se trata de uno de los consultores por los que optan las grandes empresas cuando se trata de analizar el mejor destino para las inversiones.

Por eso es que su evaluación es mucho más que un mero punto de vista.

Pero, además de los datos que ayer le mostramos en esta columna, hay otro que BCG no consideró pero que habla mucho de lo que ya es México en materia de manufactura.

El año pasado, las exportaciones de manufacturas en el país ascendieron a 337 mil 283 millones de dólares. En 2004 eran de 157 mil 764. El crecimiento acumulado es de 113 por ciento en una década, es decir una tasa anual media de 7.6 por ciento.

Sólo para propósitos de comparación, el ritmo de las exportaciones chinas desde antes de la crisis hasta ahora (2007 a 2014) fue de 8.1 por ciento anual en promedio y de 6.7 por ciento en India.

Al final del texto de ayer le preguntaba: ¿por qué en México no nos vemos como la “estrella ascendente” que dice BCG que somos?

A mi parecer hay tres razones principales.

1.– Las exportaciones de manufacturas no han desarrollado de manera generalizada cadenas de suministro basadas en proveedores nacionales. Esto significa que el beneficio de su crecimiento no se ‘derrama’ suficientemente en otros sectores. La industria mejor librada en este ámbito es la automotriz, por sus niveles de integración.

2.– Como, a diferencia de BCG o diversos inversionistas, no tenemos posibilidad de comparar múltiples países, sino sólo vemos el nuestro, tendemos a darle una ponderación superior a los aspectos negativos que proliferan en México, pues pensamos que sólo aquí están mientras que –de modo natural– los aspectos positivos se vuelven ‘parte del paisaje’. Hay una tendencia natural a ver las cosas así.

3.– Hay múltiples referentes emocionales que nosotros sí tenemos y que no tienen los extranjeros. Éstos magnifican nuestro entusiasmo cuando estamos optimistas y nos deprimen cuando nos colocamos del lado del pesimismo. La visión fría que tienen los inversionistas extranjeros hace una comparación basada en indicadores y perspectivas. Nosotros filtramos esa evaluación por nuestro estado de ánimo.

Hoy estamos en el lado del pesimismo. De acuerdo con la encuesta nacional en hogares Parametría-EL FINANCIERO, correspondiente a marzo, 70 por ciento de la gente cree que el país va por el camino equivocado, lo que evidentemente determina sesgos en la apreciación de hechos e indicadores.

El reto, sobre todo pero no exclusivamente del gobierno, es cambiar con hechos ese tamiz con el que vemos las cosas.

Twitter: @E_Q_

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