Opinión

¿Nos conviene o nos pega la reforma fiscal de Trump?

   
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Cuál será el impacto de la reforma fiscal de EU en México. (Especial)

Ayer, finalmente, se conocieron más detalles del plan fiscal de los republicanos que se buscaría aprobar antes de que termine el año.
La propuesta más importante es la reducción de la tasa del impuesto corporativo de 35 a 20 por ciento.

Pero también se establece una tasa especial, por una vez, para las utilidades de las subsidiarias de las empresas norteamericanas que sean repatriadas, de 12 por ciento.

Hay cambios diversos en las tasas para las personas físicas. Se mantiene la tasa máxima de 39.6 por ciento, pero se ajustan las otras tasas aplicables a sólo 3 “saltos”: 35, 25 y 12 por ciento.

Hay cambios importantes en la estructura de los deducibles para individuos y parejas, por lo que no se puede evaluar de manera clara cuál será el impacto global de la reforma.

Entre las primeras reacciones que se han captado, hay ciertas dudas respecto al costo que estos ajustes tienen en los ingresos federales. Las primeras estimaciones, como la del Tax Policy Center del Urban Institute y Brookings Institution, indican un costo a una década de al menos 2.4 billones de dólares. El margen presupuestal aprobado es de 1.5 billones, así que probablemente la propuesta tenga que modificarse.
Pero, más allá de los reclamos por temas específicos y de los cambios que el plan tenga que incluir, pareciera que sí puede ser aprobado este mismo año.

Un efecto negativo para México es la posibilidad de que la reducción de la tasa corporativa federal haga más atractivo para algunas empresas establecerse en Estados Unidos que en México.

Otra amenaza es la repatriación de utilidades de las subsidiarias norteamericanas para aprovechar la tasa de 12 por ciento. Esto implicaría probablemente una reducción de sus inversiones fuera de Estados Unidos.

Hasta ahora, la Secretaría de Hacienda ha señalado que, debido a los impuestos estatales que se pagan en Estados Unidos, la carga fiscal en México seguirá siendo competitiva pese al ajuste previsto.

Sin embargo, todavía falta un análisis más minucioso para sustentar esa afirmación.

En oposición a esa perspectiva, la posibilidad de que la reforma fiscal de Trump prospere, puede tener un efecto positivo.

El presidente de Estados Unidos requiere desesperadamente un logro significativo en el primer año de su gobierno, y si obtiene la aprobación del recorte impositivo, entonces podrían reducirse las amenazas de salir del TLCAN y quizás incluso la negociación podría tener menos tensión.
Claro que, si el costo fuera una significativa desventaja fiscal, entonces el remedio tal vez sería peor que la enfermedad.

Las empresas que invierten en México no sólo valoran los costos fiscales, sino otros factores como la disponibilidad de mano de obra calificada; la infraestructura; la logística y de manera destacada, la seguridad jurídica.

Si lográramos mejorar en el tema de la seguridad jurídica y Estado de derecho, probablemente podríamos más que compensar la desventaja que podría surgir en materia de costos fiscales.

El desafío de México es asegurar que con o sin TLCAN; con o sin reforma fiscal en EU, logremos generar la expectativa de que vamos a ganar en temas como el Estado de derecho. Y, eso depende del resultado de 2018.

¿Quién podría contribuir a que el próximo sexenio tengamos un avance en esa materia que nos pudiera compensar pérdidas fiscales o aun el fin del TLCAN?

Le dejo la respuesta.

Twitter: @E_Q_

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