Opinión

No voy en tren, voy en avión: El recorte al gasto público 2015

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Hace once días, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció un recorte al gasto público de este año por 124 mil 300 millones de pesos, equivalentes a 0.7 por ciento del PIB. La SHCP hizo alusión a la fuerte y persistente caída de los precios del petróleo como razón fundamental del recorte al gasto. Cabe destacar que si bien no había necesidad de llevar a cabo recortes este año -debido a que se cuenta con el programa de coberturas petroleras para 2015-, la SHCP comentó que los retos van más allá de este año, dada la expectativa que prevalece en el mercado respecto a la caída en el cotización internacional del petróleo.

En pocas palabras, los bajos precios del petróleo “llegaron para quedarse” y no hay cobertura petrolera para 2016, por lo que se optó por la responsabilidad fiscal con un recorte preventivo, en lugar de dejar un ambiente de incertidumbre para 2016.

Composición del recorte. La disminución del gasto se concentró en las empresas productivas del estado, Pemex y CFE, donde se redujo el gasto programado en 72 mil millones de pesos para ambas, representando casi 60 por ciento del recorte del gasto público. El otro poco más de 40 por ciento restante fueron reducciones al gasto aprobado para el gobierno federal: cerca de 44 mil millones de pesos en gasto corriente y 18 mil millones de pesos en gasto de inversión, donde gran parte estuvo concentrada en la suspensión de la construcción y desarrollo de los trenes México-Querétaro y Trans-Peninsular. De hecho, por ejemplo, el recorte al presupuesto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) fue de cerca de 12 mil millones de pesos. No obstante, no se redujeron previsiones de gasto para el nuevo aeropuerto de la ciudad de México (de aquí el título de la columna).

Recortes al gasto no son buena noticia para el crecimiento. Si bien continúo siendo de los más optimistas para 2015 en torno a la tasa de crecimiento que la economía mexicana puede alcanzar, no puedo dejar de tomar en cuenta este recorte al gasto público. Tomando en cuenta el recorte, considero que el PIB en nuestro país puede crecer 3.6 por ciento este año, en lugar del 4 por ciento que había pronosticado. El consenso de acuerdo con la última encuesta del Banco de México –publicada la semana pasada-, es un crecimiento de 3.3 por ciento para este año.

Ahora ¿Por qué recorto 0.4 puntos del PIB (de 4 a 3.6 por ciento), si el recorte al gasto público fue de 0.7 por ciento del PIB? Esto es porque el recorte del gasto público no se refleja directamente en el PIB, debido a que existe un “efecto multiplicador”. Este efecto es el que “traduce” cuánto valor agregado genera el gasto público. En este sentido, considero que este múltiplo es menor a uno, por lo que estimo que hay que restar 0.3 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento del PIB de este año. Entonces ¿De dónde “sale” el otro 0.1 por ciento que recorté a la tasa de crecimiento del PIB? Bueno, al hacer un nuevo pronóstico es conveniente utilizar la información más reciente que se tiene del estado de la economía.

En este sentido, observando el IGAE (aproximación mensual del PIB) de octubre y noviembre, la tasa de crecimiento “inercial” estimada para 2015 disminuyó de 1.7 a 1.4 por ciento del PIB. Como he comentado en este espacio con anterioridad, esta “tasa inercial” es similar a la velocidad a la que podemos seguir circulando en nuestra bicicleta por un lapso de tiempo cuando dejamos de pedalear. Para 2015, esta tasa inercial es alta porque no hay una reforma fiscal que vaya a mantener “distraídos” a los empresarios de sus negocios, por haberse enfocado en la planeación impositiva (i.e. ahora “el pedaleo” será utilizado para avanzar en actividad económica y no para asuntos administrativos).

Por último, los datos económicos de la economía de EU apuntan a que probablemente contribuyan con 0.2 puntos porcentuales más que lo que yo estimaba anteriormente. Entonces 4 por ciento de estimación original – 0.3 (recorte de gasto) – 0.3 (menor tasa inercial) + 0.2 (mayor fortaleza de demanda externa) = 3.6 por ciento (nuevo estimado).
Hay optimismo. Una tasa de crecimiento de 3.6 por ciento para este año es mayor al 1.4 por ciento de 2013 y del probable 2.3 por ciento de 2014 (a finales de este mes sabremos la cifra oficial).

Asimismo, considero prudente que Hacienda haya decidido “repartir el dolor” de un recorte al gasto en dos años (2015 y 2016) y de manera preventiva, en lugar de llegar a finales de 2015 y tener un elevado sentido de incertidumbre para 2016, que podría generar volatilidad en los mercados financieros y desencadenar algo sin duda peor. Es por ello que recibo con beneplácito el recorte al gasto, a pesar de que esto implique un poco menos de crecimiento.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

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