Opinión

No todo es Trump

 
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No todo es Trump.

Hay quienes piensan que tras una eventual derrota de Trump el martes 8 de noviembre, todos los males se van a ir y, entre otras cosas, el dólar regresará a los niveles que tenía antes de que Trump fuera nominado candidato demócrata.

El pasado 26 de mayo, tras realizarse las primarias de Dakota del Norte, Colorado, Wyoming, Samoa, Islas Vírgenes y Guam, Trump amarró los delegados necesarios para obtener la candidatura republicana.

En esa fecha, el dólar interbancario cerró en 18.45 pesos. No es remoto que si hoy gana claramente el debate Hillary Clinton, el valor del dólar frente a nuestra moneda se coloque en esos niveles.

En la tarde de ayer ya se ubicaba en 18.60 pesos, por lo que ya no está lejos de aquellos niveles de mayo.

No hay que confundir: el dólar se fue al cielo, a niveles cercanos a los 20 pesos para la cotización interbancaria, cuando Trump, con su insensato discurso, alcanzó la candidatura republicana.

Pero aun antes de que ello fuera un hecho ya habíamos tenido un despegue del tipo de cambio desde los niveles de 17 pesos del mes de noviembre del año pasado.

Los factores que detonaron el encarecimiento del dólar hasta antes de mayo estuvieron asociados con el riesgo de alzas del costo de dinero por parte de la Reserva Federal o por problemas asociados con el resultado de las finanzas públicas en México, entre otros factores.

Una derrota de Trump quita 'la espuma' en los altos niveles del dólar, pero no modifica los factores subyacentes que encarecieron la paridad.

Le doy algunos datos para ubicar en dónde estamos.

La depreciación promedio en 2014 fue de 4.0 por ciento. En 2015 las cosas cambiaron radicalmente. La depreciación de nuestra moneda fue de 19.5 por ciento, la más alta desde la crisis de 2008-09.

Pero en los primeros nueve meses de 2016 la situación todavía fue peor respecto al mismo periodo del año pasado: el peso perdió otro 16.4 por ciento de su valor frente al dólar.

En este proceso, que viene desde 2015 (en realidad desde diciembre de 2014), lo atribuible específicamente a Trump proviene de los meses recientes.

Entre el 18 de octubre de 2012 y el día de ayer, el dólar se encareció en 45.5 por ciento. El ‘efecto Trump’ quizá pueda explicar un 10 por ciento. No más.

En este mismo lapso, el diferencial de precios de México y Estados Unidos fue de 5.9 por ciento. Es decir, un tipo de cambio equilibrado respecto a septiembre de 2012 hoy sería de 13.53 por dólar.

Esto es, hay una depreciación real de 37.5 por ciento.

A ello han contribuido tanto el cambio del entorno internacional como la debilidad de nuestras finanzas públicas y el deterioro de nuestra cuenta corriente.

Y, como no todo es Trump, no hay que esperar a que un probable triunfo de Hillary vuelva a dejar el tipo de cambio en 14 o 15 pesos. Ni remotamente.

El reto para los próximos años es aprovechar el dólar caro para exportar más, conseguir más dólares, generar una mayor oferta de la divisa norteamericana y por ello bajar su precio.

Veremos si se puede restablecer el equilibrio de esa manera o si ya entramos a un ciclo de largo plazo con un dólar caro.

Seguiremos con el tema.

Twitter: @E_Q_

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