Opinión

No todo es malo con el gasolinazo

 
1
 

 

ME. Nadie quiere producirnos más gasolina.

El incremento en el precio de la gasolina está ocasionando un efecto inflacionario, que ya estamos viendo, dado que todo lo que consumimos se debe trasladar desde donde se produce hasta donde se consume.

Como consecuencia de la inflación las tasas de interés están subiendo, lo que hará que los esquemas de financiamiento para las empresas tengan un mayor costo y esto podría incidir en la competitividad de muchas organizaciones. Esto puede ser un problema serio para la agenda económica de México, aunado a otros eventos del entorno internacional que ocasionan presión al peso mexicano que también se está traduciendo en inflación.

Por otro lado, visto desde la parte positiva, el incremento en los precios de la gasolina podría ser un incentivo para dejar de usar el vehículo de manera indiscriminada y con esto incidir, favorablemente, en la disminución de emisión de contaminantes. Podría ocurrir también que este escenario desfavorable propicie en mayor medida la definición de estrategias, creativas, innovadoras y diferentes, al interior de las organizaciones (y de las familias mismas). Escenarios como el que estamos viviendo, muchas veces propician que al interior de las organizaciones impere el análisis, la reflexión y el convencimiento de que las cosas se pueden hacer mejor, de diferentes maneras. Esto podría propiciar que las organizaciones productivas de México, con capacidad de realizar actividades de comercio internacional, traten de diversificar más los destinos internacionales para potenciar su actividad comercial.

Cabe mencionar que el tema de la liberación de los precios de la gasolina, que implica que el precio lo determine el mercado, siempre es algo positivo ya que genera competencia y la competencia induce a la calidad en los servicios y en los productos, cosas que no necesariamente ocurren cuando tenemos prácticas monopólicas.

Creo que con la reforma energética se han establecido las condiciones para que se dé la inversión en la infraestructura de refinación, lo que en el largo plazo deberá incidir en que la importación de gasolinas disminuya, con lo que el precio del combustible estará regido por las fuerzas del mercado y por los precios internacionales del petróleo.

El autor es EGADE Business School, director nacional de los Programas en Administración Energética.

Correo: ozavaleta@itesm.mx

También te puede interesar:
Financiamiento de proyectos de energía a través de instrumentos mezzanine
Fuentes de financiamiento para proyectos de energía
La apertura del sector del gas natural en México