Opinión

No todo es el dólar

 
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Otros indicadores frente al dólar. (Especial)

Tenemos en México la deformación de creer que el rumbo de la economía va asociado a la paridad del peso frente al dólar.

Así, en enero nos hundimos en el pesimismo, cuando el dólar al mayoreo llegó a cotizarse casi en 22 pesos. Y, hoy, que el dólar perforó el piso de los 18 pesos y regresó a niveles de mayo del año pasado, hay quienes hacen fiesta.

Serenémonos. Ni estábamos tan mal entonces, ni estamos tan bien ahora.

La realidad ha cambiado poco. Más bien lo que se han modificado han sido las expectativas.

Un ejemplo claro es lo que pasó con la confianza del consumidor.
En enero de este año, el índice que mide el ánimo de los consumidores bajó 17.9 por ciento respecto a diciembre, pues se temía que Trump creara el caos en la economía.

Desde entonces y hasta mayo, el índice creció en 22.4 por ciento, superando ya el nivel que tenía en diciembre.

En la realidad, pocas cosas cambiaron. Pero las expectativas estuvieron como en montaña rusa.

Así que más vale que ponderemos con más cuidado algunos procesos.

1-El mercado interno va a desacelerarse gradualmente, pero seguirá creciendo.

En el cuarto trimestre del 2016, las ventas comerciales reportadas por el Inegi crecieron a un ritmo promedio de 9.9 por ciento; en el primer trimestre, el ritmo promedio fue de 5.3 por ciento, con una marcada tendencia a la baja. La desaceleración del crecimiento del mercado interno va a continuar, aun y cuando el dólar se abarate.

2-El crecimiento de las exportaciones será más robusto.

En los primeros cuatro meses del año, el crecimiento de las exportaciones manufactureras fue de 7.3 por ciento a tasa anual. Considerando todo el año pasado, la variación de este tipo de exportaciones fue negativa, en –1.2 por ciento. Al margen de que tengamos un peso más fuerte, las exportaciones crecerán más, como producto de una actividad industrial más pujante en Estados Unidos.

3-El crecimiento seguirá desigual en México.

Las entidades federativas cuyo crecimiento será mayor serán precisamente aquellas vinculadas a las exportaciones de manufacturas. Las mayormente vinculadas al mercado interno tendrán un menor dinamismo y las asociadas a la actividad petrolera, como Campeche, Tabasco o Veracruz, seguirán el mismo camino descendente que han tenido en los últimos años.

4-Se sorteó la incertidumbre política hoy, pero ésta regresará en el futuro.

Si alguien pensaba que el tipo de cambio, las inversiones o incluso el consumo, no estaban influidos por el ambiente político, se puso de manifiesto en los últimos días, que no era así. En esta ocasión hubo alivio, pero si resultara que, en el camino a las elecciones federales de 2018, creciera la posibilidad de que triunfe quien se opone a las reformas (hoy sólo es AMLO, pero falta ver en el futuro), veremos nuevamente una influencia negativa en la paridad y en las inversiones.
Los factores subjetivos influyen indiscutiblemente en el comportamiento real de la economía. Y si el optimismo permanece, acabará por contagiar a la realidad.

Sin embargo, los problemas objetivos persisten por ahora en su gran mayoría.

Pensar que quedaron resueltos porque Trump ya no amenaza al TLCAN o porque se abarató el dólar, sería un grave error.


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