Opinión

No podemos seguir creciendo así 

 
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No podemos seguir creciendo así.

El crecimiento de México en los últimos meses ha descansado fundamentalmente en el consumo. Y, en contraste, la inversión se ha desplomado.

Ese patrón de crecimiento no puede mantenerse por mucho más tiempo. Es como si la economía pretendiera caminar sobre un solo pie. Puede hacerlo por unos meses. No más.

Lo anterior viene a cuento por el hecho de que el Inegi dio a conocer ayer que la inversión fija bruta cayó en febrero de este año en 2.5 por ciento (con cifras desestacionalizadas para quitar el efecto del año bisiesto de 2016).

Se trata de la mayor caída desde noviembre de 2013.

En contraste, ayer también se reportaron los datos del consumo privado a febrero, y a diferencia de lo ocurrido con la inversión, hubo un alza de 3.8 por ciento respecto al mismo mes de 2016.

Sin embargo, ya hay algunas luces amarillas que se observan. Las ventas de autos cayeron en abril en 3.3 por ciento. El dato fue influido por el hecho de que la Semana Santa cayó este año en ese mes y el año pasado en marzo.

Sin embargo, el crecimiento acumulado de las ventas en los primeros cuatro meses de este año fue de 5.8 por ciento frente a una tasa de 16.1 por ciento del mismo periodo de 2016. El contraste de las cifras muestra que el ritmo viene de bajada.

En el caso de la inversión fija bruta, resulta contrastante que a pesar de que en febrero la compra de maquinaria y equipo creció en 3.7 por ciento y la construcción residencial lo hizo en 5.1 por ciento, lo que derrumbó a la inversión total fue una caída de 11.1 por ciento en la construcción no residencial, que usualmente se asocia a obra pública.

La caída en la construcción no residencial es la más fuerte para un mes individual desde octubre ¡de 2001!

El dato es consistente con el reporte de finanzas públicas para el primer trimestre presentado la semana pasada por la Secretaría de Hacienda.

El informe señala que en los primeros tres meses del año la inversión física directa o promovida por el sector público cayó en 21.7 por ciento en términos reales.

No puede esperarse que una caída de esta dimensión en la inversión pública no tenga impacto económico. Tal vez no haya pegado directamente en la variación del PIB en el trimestre, pero inevitablemente lo hará el resto del año.

El gobierno no diseñó un esquema para que la inversión cayera así.

Más bien, el modelo de complementariedad del sector privado a través de las Asociaciones Público Privadas (APP) y otros esquemas semejantes no han funcionado y por eso el desplome real de la inversión.

Una economía sana requiere caminar sobre sus dos piernas. Cuando depende sólo de una, está condenada a caerse tarde o temprano.

Y si los nuevos esquemas de la inversión pública (como las APP) tienen efectos limitados, la única opción es incidir en el sector privado para que invierta más.

¿Tendrá –a estas alturas del sexenio– capacidad el gobierno para hacerlo?

Ojalá sí, porque si no, no creceremos más de 2.0 por ciento anual promedio en los próximos dos años… y quizás aún menos en los siguientes.

Twitter: @E_Q_

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