Opinión

No me culpen por Trump

 
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Paul Krugman.

Hay un nuevo giro conservador sobre a quién culpar por Donald Trump, y la respuesta, resulta ser, a los comentaristas liberales, particularmente a mí. Sí, de acuerdo con un artículo de The Daily Beast, al denunciar la deshonestidad de gente como Mitt Romney, el ex candidato presidencial republicano, provoqué una falsa alarma, por lo que los votantes no prestaron atención a las advertencias posteriores sobre el Sr. Trump.

Incluso dejando a un lado la esencia, es un argumento extraño. ¿Realmente piensan que a la fracción del electorado primario republicano que seleccionó al Sr. Trump como nominado del partido le importa lo que dicen columnistas del New York Times, particularmente yo?

¿Y que estos votantes habrían sido advertidos si tan solo hubiera sido más amable con los republicanos de la cúpula?

Eso ni siquiera llega a categoría de broma.

Hablemos sobre lo que dije respecto al Sr. Romney. A continuación una parte clave de una columna que escribí en 2012: “Cada uno de los temas importantes de la campaña de Romney, desde los ataques al Presidente Obama por ir por el mundo pidiendo perdón en nombre de Estados Unidos (no lo hizo) y la insistencia en que el Romneycare y el Obamacare son muy distintos (son virtualmente idénticos) hasta la afirmación de que el Sr. Obama ha perdido millones de puestos de trabajo (lo que solo es cierto si contamos los primeros meses de su administración, antes que alguna de sus políticas entrara en acción), son una absoluta falsedad o son profundamente engañosos.

¿A qué se debe la mentira imparable?”

¿Tiene algo de malo este pasaje? El así llamado “tour de la disculpa” fue un refrán constante en 2012, pese a que PolitiFact dijo que era abiertamente falso. Lo mismo sobre los puntos sobre el Romneycare y la pérdida de empleos, que eran igualmente falsos. Entonces, ¿qué se afirma aquí? ¿Que no debía haber expuesto las mentiras del Sr. Romney porque eso socavaría mi autoridad cuando se presentara un mentiroso más grande?

Aquí les va una hipótesis distinta: las bases del “trumpismo” fueron tendidas en parte por conservadores que hicieron que la deshonestidad política fuera parte rutinaria de la política republicana, y también por periodistas de “los dos lados lo hacen” que posibilitaron esa cultura de mentir. Esto dejó indefensa a la cúpula republicana de cara a alguien que mentía tanto, porque la cúpula no podía argumentar creíblemente que la falta de honradez política fuera descalificadora.

De hecho, tampoco creo por completo en esa hipótesis. Principalmente, el “trumpismo” tiene que ver con el triunfo del id del Partido Republicano sobre su débil superego, lo que probablemente estaba destinado a pasar independientemente de todo.

Pero es mucho más plausible que echarlme la culpa al pobrecito de mí.

Twitter:@paulkrugman

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