Opinión

No hablen por teléfono con Trump... y otras lecciones aprendidas

 
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DONALD TRUMP

Queridos mandatarios y CEO’s:

La lección más importante que ha aprendido México en las primeras dos semanas de la presidencia de Donald Trump es: Stay Away.

Mantengan distancia, no se acerquen al presidente Donald Trump; si es posible no hablen con él, no vinculen su imagen con él, deleguen cualquier conversación o negociación a otros niveles, no se tomen fotos con él.

Donald Trump es tóxico. Es radioactivo. Todo aquel que se le acerca se contamina. A diferencia de otros presidentes estadounidenses, tener vínculos con Trump puede destruir presidentes, políticos, CEO’s, empresas, personalidades o liderazgos sociales.

Y traiciona.

Qué fue exactamente lo que sucedió en agosto de 2016, cuando el entonces candidato republicano viajó a México, invitado por el presidente Enrique Peña Nieto, quien inocentemente o negligentemente pensó que si lo trataban como jefe de Estado, él se comportaría como tal. Si el gobierno lo trataba con respeto, Trump también sería respetuoso con México. ¿Tal vez Donald cambiaría de opinión sobre sus propuestas migratorias, sobre quién pagaría el muro, y sobre todo la forma tan derogatoria con que se refería a los indocumentados mexicanos en Estados Unidos?

No fue así. No sólo se rompió la regla de lo que se discutiría en la conferencia de prensa –asegurando que sí se trató el tema del muro y quién lo pagaría–, a las seis horas de ésta, en Phoenix, donde fue más enfático sobre su afán de deportar millones de indocumentados y que México pagaría el muro.

¿Por qué recordar este incidente que sucedió antes de que Trump fuera presidente? Porque su comportamiento hacia México fue similar o peor en las últimas semanas. Esto me lleva a sugerir algunas reglas para mandatarios (de países democráticos), CEO’s (empresas transnacionales) y personalidades (que viven de la opinión publica positiva).

1. Evitar, en lo que sea posible, reunirse con Donald Trump hasta que termine su mandato o que tenga que renunciar a la presidencia porque enfrenta un juicio político (impechment). No hay forma de que un mandatario o líder se pueda beneficiar de una reunión con un presidente que está dispuesto a usar Twitter y decir lo que 'él piensa' que se acordó y no respetar comunicados o reglas acorados para una conferencia de prensa.

2. No comunicarse con Donald por teléfono. Y si hay una necesidad urgente de hablar con el presidente Trump, grabar la conversación, asumir que se hará pública toda o partes de ésta, y por lo tanto el tono y contenido es importante. Preferiblemente no ser demasiado amable o respetuoso (se podría malinterpretar fácilmente por los medios de ser demasiado deferente ante los ataques de EU) y responder claramente y con contundencia ante lo que podría ser una incongruencia o propuestas con doble sentido del presidente.

3. Negociar y crear consensos directamente con los responsables y expertos de las diferentes secretarías de Estado, evitando, dentro de lo posible, contactos con funcionarios de la Casa Blanca. Un fenómeno importante que fue claro esta semana es que hay una guerra interna en esta administración por quién define las políticas públicas desde la Casa Blanca, además de una gran inexperiencia en gobernar.

4. Posponer lo más que se pueda cualquier acuerdo o decisión que tiene que ver con Donald Trump. Si un gobierno o una empresa tiene que anunciar alguna decisión o acuerdo, que sean niveles más bajos de la estructura gubernamental o de la empresa los que hagan el anuncio.

5. Ser públicamente amable con el presidente de Estados Unidos se percibirá como debilidad por parte de Donald Trump. Aunque no se deber caer a los mismos niveles de Trump, sí es importante ser respetuoso si se representa a una nación o a una empresa, pero firmes y claros en su posición. La historia y el ambiente político y económico seguramente evaluarán cómo reaccionaron los diferentes líderes ante la era Trump.

6. El hecho de que Trump propone no significa que pueda cumplir. Cualquier decisión que involucre la rama legislativa o judicial en Estados Unidos seguramente limitará la implementación de la mayoría de las propuestas de Trump. Los pesos y contrapesos en Estados Unidos funcionan, aunque no siempre y muy lentamente.

7. El presidente Trump divide para conquistar. Seguramente hará eso con diferentes regiones del mundo y con diferentes industrias. No lo permitan.

8. Twitter es su arma preferida. Tener lista una extraordinaria estrategia de medios y de redes sociales ante una posible embestida.

Estas son las lecciones aprendidas en las primeras dos semanas del Trumpirato… Seguramente habrá más que compartir la semana siguiente.

Twitter: @Amsalazar

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