Opinión

No es demasiado alto el nivel del dólar

Cuando el dólar se encarece, generalmente vemos sólo las perspectivas negativas. Nos olvidamos de los aspectos positivos que el hecho genera y, además, de lo que significa la cotización actual en el largo plazo.

Un tipo de cambio en el mercado corporativo de 13.62, o de 13.90 para operaciones al menudeo, implicó una depreciación acumulada en este año de 3.9 por ciento.

Si consideramos la diferencia de inflaciones entre México y Estados Unidos, sería explicable una depreciación de 2.45 por ciento simplemente para mantener la paridad de poderes adquisitivos en el mismo nivel del cierre del año pasado.

Así que la depreciación real de nuestra moneda frente al dólar sería de sólo 1.4 por ciento en 2014, lo que podría considerarse realmente marginal.

Obviamente, el mercado cambiario no se ajusta en función de los diferenciales de inflación, sino más bien depende de la oferta y demanda de activos en pesos y dólares.

Un nivel del dólar como el que tenemos no es un problema para la economía. Menos aun cuando, al remontarnos tres años atrás, observamos una depreciación de apenas 1 por ciento.

Lo que es un riesgo es que cambios más rápidos y desordenados de los portafolios de grandes inversionistas puedan causar movimientos mucho más amplios y violentos de nuestra cotización, que pueda llevarla a niveles cercanos a los 15 pesos en pocos días.

Por otro lado, no debemos perder de vista que en un contexto de recuperación de las exportaciones manufactureras, un peso más débil frente al dólar, puede ser un factor que aliente el crecimiento.

Las políticas de Japón o del Banco Central Europeo, que han introducido más liquidez a la economía, buscan generar monedas más débiles frente al dólar que permitan un alza de sus exportaciones. Una moneda demasiado fuerte no es deseable si se quiere posicionar a la economía mexicana en el mercado internacional.

Claro que no se puede perder de vista el hecho de que un peso demasiado débil podría pegarle al consumo doméstico, justo cuando es lo que se requiere para empezar a dinamizar el mercado interno.

No estamos aún con niveles del dólar que sean onerosos para el mercado interno. Lo que va a determinar la posibilidad de que despegue es en buena medida la confianza de los consumidores, así como el impacto efectivo del mayor gasto público sobre el conjunto de la demanda.

En este contexto, fue bueno el dato que el INEGI dio a conocer ayer. No sólo hubo un alza de 0.7 por ciento en la confianza de consumidor en octubre respecto a septiembre, sino que uno de sus componentes más relevantes, las posibilidades de adquisición de bienes de consumo duraderos, tuvo un alza de 1.3 por ciento mensual y alcanzó en términos absolutos su nivel más elevado de los últimos 13 meses.

Este hecho no anticipa una recuperación espectacular del consumo en los últimos dos meses del año, pero sí el retorno de una tendencia positiva.

Ahora lo relevante es que esta tendencia se consolide, que nos permita un crecimiento moderado al cierre y una perspectiva más positiva para el 2015.

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