Opinión

Ni de fiesta, ni al borde del colapso

 
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Ni de fiesta, ni al borde del colapso.

Con todo y ser septiembre, México no está para fiestas. Pero tampoco estamos al borde del colapso, como a veces se pudiera pensar cuando se ven algunas informaciones aisladamente.

Van algunos hechos recientes y su significado.

1.– El rechazo de Hillary. Tras la visita de Trump a México la semana pasada, existía la posibilidad de que la candidata demócrata no quisiera venir. Ayer ya lo expresó en público. A pregunta expresa del periodista David Muir, de ABC News, Hillary dijo que no va a aceptar la invitación de venir antes de las elecciones. “Me voy a continuar enfocando en lo que estamos haciendo para crear empleos en casa, y lo que estamos haciendo para asegurar que los estadounidenses tengan mejores oportunidades posibles en el futuro”. Con esta respuesta, es probable que Hillary hubiera rechazado la invitación aun si Trump no hubiera estado en México, pues es probable que no quisiera que su contrincante pudiera utilizar una visita a México para señalarlo como ejemplo de que su prioridad no son los trabajadores estadounidenses. Pero ahora su rechazo puede implicar molestia con el gobierno mexicano ante el hecho de que fue recibido Trump. La 'encuesta de encuestas' de RealClearPolitics seguía indicando, ayer por la tarde, una ventaja de cuatro puntos para la candidata demócrata.

2.– El consumo sigue creciendo, pero pierde fuerza. Los datos de la principal cadena minorista del país, Wal-Mart, nos indican que, a semanas iguales y unidades comparables, sus ventas en agosto crecieron 7.7 por ciento nominal. En términos reales, esto significa un crecimiento de 4.8 por ciento. Aunque estamos lejos de las tasas de 6.0 y 7.0 por ciento que se mantuvieron a principios de este año, resultan todavía robustas e indican que el crecimiento de la economía mexicana se mantendrá altamente dependiente del consumo privado al menos en lo que resta del año.

3.– El recorte tan temido. Trátese de 120 o de 250 mil millones de pesos, el recorte al gasto público para 2017, que será anunciado esta semana cuando se dé a conocer el Presupuesto, va a tener un doble impacto. Por una parte, hacia adentro del gobierno va a causar dolor, porque será imposible hacerlo sin afectar una parte de la estructura del propio aparato de gobierno. Y, de manera indirecta, tendrá un efecto recesivo sobre una actividad económica que se desacelera. Para muchos críticos del gasto público y para las calificadoras, será buena noticia porque asegurará que el gobierno cumpla con su propósito de lograr un superávit primario el próximo año, por primera vez desde 2009, reiterando el compromiso con la estabilidad.

4.– Se desactiva conflicto con la CNTE. Pues por lo menos en el corto plazo, parece que funcionó la estrategia gubernamental y se ha logrado que la Sección 22 del sindicato magisterial, uno de los pilares de la CNTE, regrese a clases. Tal vez sólo se preparen para el regreso a la movilización a la primera oportunidad, pero pareciera que la bomba de tiempo del conflicto magisterial ya no va a estallar por ahora.

Estos cuatro hechos muestran un cuadro complejo, con diversos colores, en un país que no está para fiestas, pero que tampoco está al borde del colapso, como a veces se quisiera hacer creer.

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