Opinión

¿'Negotiator' o 'Terminator'?

 
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¿Negotiator o Terminator?

¿Es Donald Trump un tirano o un hombre de negocios pragmático metido a la política?

Necesitamos responder esta pregunta si queremos definir el tipo de respuesta que debemos dar a las acciones que emprendió en la primera semana de su administración.

En su conferencia con medios el viernes pasado, Slim dio su percepción: “No es Terminator, es Negotiator”. Sin embargo, muchos observadores lo caracterizan como un virtual dictador que está agrediendo a los musulmanes, a México, a la prensa, y que requiere de respuestas agresivas de nuestra parte y de movilizaciones intensas.

Algunos más, con la brújula perdida, incluso han llamado a hacer boicot a los productos con marcas provenientes de Estados Unidos, sin darse cuenta de que, en la mayor parte de los casos, son producidos por trabajadores mexicanos.

Me parece que la clave para poder operar una política inteligente hacia Trump y su administración es entender que, en realidad, el presidente de Estados Unidos tiene las dos caras.

Por un lado, sí tiene impulsos dictatoriales y racistas, pero al mismo tiempo es un hombre de negocios pragmático que busca negociar desde la mejor posición para él.

Esta ambigüedad implica que a veces habrá que pararlo en seco y adoptar una actitud dura e intransigente mientras que en otras habrá que tener la disposición de llegar a acuerdos.

En su texto Great Again, Trump se describe a sí mismo: “Yo no quiero que la gente sepa exactamente lo que estoy haciendo o pensando. Me gusta ser impredecible. Esto los deja fuera de balance”.

La relación con Estados Unidos, de por sí compleja, se hará más compleja aún a partir de ahora y por lo mismo requerirá de una gran inteligencia, en sus dos acepciones.

Por un lado, capacidad para entender y proponer, pero por otro la habilidad para obtener la información crucial que nos permita saber cómo actuar.

La sociedad mexicana necesitará traducir el impulso nacionalista que ha surgido, en fuerza y efectividad para negociar con Estados Unidos, lo hagan funcionarios públicos o integrantes del sector privado.

Al mismo tiempo, necesitamos reconocer que, más allá de la necesaria diversificación de relaciones comerciales y de impulsar más el mercado interno, por muchos años hacia delante, nuestro principal socio comercial, de inversión, en mercado laboral, y en casi todo, será Estados Unidos, con o sin TLCAN.

Bajo esta lógica, independientemente de lo que pase con el muro, hay que construir puentes de muy diversa naturaleza con la sociedad norteamericana, que es mucho más que el gobierno de Trump.

Será necesario que la crisis que llevó a la cancelación de la visita de Peña Nieto a Estados Unidos no lleve a un impasse.

A mi parecer deben reanudarse de manera inmediata las conversaciones con los funcionarios del gobierno norteamericano, encorchetando, como dicen los negociadores comerciales, los temas en los que no hay acuerdo, para hacer posible que por lo pronto se avance en la negociación.

Si en el futuro cercano, lo que necesitamos es enfrentar a Trump y pelearnos con él, preparémonos para hacerlo, en el momento y las condiciones más favorables para México.

Twitter: @E_Q_

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