Opinión

Negociando con 'bullys', misóginos y criminales

 
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Trump

'Negociando con bullys, misóginos y criminales'. Así se llamará mi nuevo libro de negociación ahora que vivimos en la era Trump. Cuando era presidente el premio Nobel de la Paz, Barack Obama, me hubiera gustado publicar un texto llamado 'Negociando con unicornios y smiley faces', porque aunque fue muy popular en el extranjero, su apuesta a soluciones diplomáticas a los conflictos en que participa Estados Unidos no fue lo suficiente para que ese país pudiera retirarse de las guerras más largas que ha vivido en su historia. De hecho, analistas aseguran que ahora que Corea del Norte tiene un misil intercontinental y el ISIS esparce terrorismo, además de los rusos interfiriendo en elecciones a diestra y siniestra, las democracias occidentales enfrenta más amenazas que nunca en este mundo post-Obama.

En los últimos años, algo que había cambiado en el estilo de negociación era que el uso de la fuerza y de las amenazas era el último recurso de los líderes en las democracias modernas, en parte por los pesos y contrapesos como los medios de comunicación, los partidos, sociedad civil, legisladores y jueces.

Ahora, Donald Trump está imponiendo un estilo de negociación que usa las estrategias de los bullys, los misóginos y los criminales. Y hasta la fecha ha sido un estilo bastante exitoso, que le permitió llegar a la presidencia e imponer un nuevo estilo de gobernar donde los pesos y contrapesos tradicionales de las democracias no lo han podido detener.

Sin debatir si este estilo de negociar y gobernar permitirá que Donald Trump (y los Estados Unidos) sobrevivan los siguientes cuatro años, lo que sí es cierto es que la era Trump ha cambiado, por ahora, la forma de negociar entre países y la resolución de conflictos de gran impacto.

Por eso es importante reconocer lo políticamente peligroso que es la reunión del presidente Enrique Peña Nieto con Donald Trump esta semana. Ya no estamos en el mundo de 'negociaciones con unicornios y smily faces', donde los gobernantes podían asegurar control de daños al equivocarse.

Trump negocia como un bully, y el no reconocer esto fue uno de los errores más importantes de presidente Peña Nieto, cuando decidió reunirse con el candidato Trump en agosto de 2016 en Los Pinos. Peña Nieto, siguiendo la teoría de negociación con unicornios y smiley faces, pensó que la cortesía presidencial y la relación personal entre Luis Videgaray y Jared Kusher –yerno de Trump– aseguraría que el futuro presidente ablandaría su postura frente México.

El bully de Trump traicionó a Peña anunciando que endurecería su posición hacia México. Y como buen bully percibió la debilidad política del presidente de México. Esto podía volver a suceder en la reunión de esta semana. Trump va al G-20 donde probablemente todos los participantes se volcarán en contra de Trump y sus posiciones extremistas y aislacionistas. Y cuando un bully se siente atacado, va y busca al más débil del grupo, al que puede golpear sin consecuencias.

Además de bajar las expectativas de resultados, en esta reunión no se va a negociar ni NAFTA, ni el futuro de la relación bilateral. Lo fundamental es que el equipo de Peña Nieto flote cuáles son las posiciones o ideas que busca el presidente argumentar o 'exigir' a Trump durante la reunión, promoviendo una narrativa de que Peña enfrenta a Trump sobre temas que no quiere escuchar o no quiere aceptar.

Anticipar a Trump y sus tuits será fundamental, Peña Nieto tendrá que publicar lo más pronto posible qué fue lo que le dijo al presidente de Estados Unidos antes de que lo publique el mismo Donald Trump con su narrativa de cuáles fueron los resultados de la reunión. Porque cuando haya una reacción negativa por Twitter del presidente de Estados Unidos, atacando algún aspecto de los resultados de la reunión o de la relación bilateral, el gobierno de México podrá señalar que a Trump no le gustó lo que le dijo Peña.

Peña le ganó a Trump en su mismo juego. En enero envió un mensaje por Twitter anunciando: “Esta mañana hemos informado a la Casa Blanca que no asistiré a la reunión de trabajo programada para el próximo martes con el @POTUS”. Y el presidente Peña y los otros mandatarios tendrán que reconocer que a pesar de todos los instintos de que es mejor hablar directamente para reducir los conflictos, con los bullys muchas veces se gana más no negociando y estando dispuesto a levantarse de la mesa.

Twitter: @Amsalazar

Web:
www.anamariasalazar.com

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