Opinión

Napoleón en libertad

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó un artículo de Juan Pardinas en su periódico Reforma que le pareció claro y revelador. El asunto parece obvio, pero en el fondo no lo es tanto y por aparente nadie lo atiende: la corrupción no es exclusiva de México, pero la impunidad, sí. El presidente Peña Nieto considera a la corrupción un tema cultural. Anjá. Pardinas afirma que “un problema con raíces culturales no tiene responsables directos, ni de sus causas ni de sus soluciones. Los vicios y costumbres que heredamos de nuestros antepasados tiene sus orígenes en un tiempo remoto y sus remedios vendrán en un tiempo inasequible”. Como todo mundo sabe, las Reformas Borbónicas que cimbraron la Nueva España se realizaron en el seno del grupo Atlacomulco, en ese espacio intelectual y político, mju, floreció el primer impulso moderno de México. El profesor Hank González platicaba mucho con Humboldt y en esas charlas tomaron forma las reformas (horma-hormas) que cambiaron a México ¿Cómo la ven? Sin albur.

Napoleón en libertad


La noticia en todos los medios: Napoleón Gómez Urrutia en libertad. El líder del sindicato minero vivía a cuerpo de rey exiliado en Canadá acusado de fraude por una cantidad de 55 millones de dólares. A su libertad le seguían los pasos 11 órdenes de aprehensión dictadas en su contra desde 2006. Muy pronto, Napoleón podrá regresar a México a tomar la nota, o como se diga, del sindicato que dirige y por el que fue premiado por organizaciones internacionales. Gilga se refirió en esta página a Gómez Urrutia, recordemos: el pequeño Napito quiso ser candidato a la gubernatura de Nuevo León; perdido entre las trapacerías priistas, Napoleón se sintió muy ofendido. Entonces papá Gómez Sada lo llamó al sindicato. Napo negoció con Grupo México el famoso 5.0 por ciento de las acciones. ¿Va bien Gamés o se regresa? De esas negociaciones surgió un fideicomiso que Napoleón manejo al viejo estilo sindicalista: como me dé mi regalada gana.

Gamés supone: vamos a comprar estos terrenos, estos departamentos en Canadá, estas casas en Cancún. Y así el fideicomiso se convirtió en la cuenta personal del líder, como ha ocurrido muchas veces en la historia del sindicalismo mexicano que creció a la sombra de la negociación con el priismo corrupto (cómo ven a Gamés, que no lo calienta ni el Sol). No hay valores; o sí, los valores de un México que se niega a desaparecer. Napoleón vive amparado a todo meter y no precisamente como un menesteroso en Vancouver y ha derrotado finalmente las órdenes de aprehenesión. Muy bonito. Así las casas, Pardinas tiene razón, en México, a la corrupción, agregamos impunidad.

Patrones

Gil pregunta una vez más: ¿qué hacemos cuando los sindicatos se pudren y sus líderes roban a mansalva? ¿Culpamos a los patrones?

A los patrones hay que culparlos cuando haya un motivo evidente. El crimen ecológico que una subsidiaria de Grupo México ha cometido en el río Sonora se volvió una tragedia. Algún lector dirá: ¿y este incendio indebido de Gilga? Es que Gil adora a la naturaleza y si la molestan es como si molestaran a su madre. El otro día Gamés se abrazó a un árbol y no había poder humano que lo separara de aquella dura celulosa.

La autoridad ha reaccionado tarde y mal, en lugar de pronto y bien ante la contaminación criminal del agua que usan para la vida diaria muchos mexicanos. Al final, después de más de veinte días, la Procuraduría General de la República intervino las oficinas de Buenavista del Cobre, empresa responsable del derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre al río Sonora.

Gil propone con toda seriedad que los directivos de Grupo México hagan el ice bucket challenge con las aguas de cobre del río Sonora. ¿Están de acuerdo?

La máxima de Emerson espetó dentro del ático de las frases célebres: “Del mismo modo en que el río hace sus riberas, así toda idea legitima hace sus propios caminos y conductos”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX