Opinión

Nadie sabe, nadie supo

 
1
 

 

Virgilio Andrade.

Gil leyó con los ojos de plato y plata en su periódico Reforma: Bernardo Quesada, diputado del Panal y dirigente del SNTE realizó algunas compras con el salario que devengó como maestro y luego como diputado. En 2004 adquirió un departamento que costó 1 millón 100 mil dólares en South Beach, Miami. En 2005, el señor Quesada caminaba nervioso por un largo pasillo de su luminoso departamento y farfullaba: qué me compraré, qué me compraré; ah, ya sé: me compro 11 departamentos en el condominio Brickel, también en Miami, con un valor de 6 millones 300 mil dólares. En el año 2008, Roberto Quesada estaba aburridón: qué haré, el tedio me domina Ya sé: me compro un departamento en Sunny Isles Beach. Fue así como este señor gastó 8 millones 200 mil dólares.

La investigación que ha puesto en la intemperie al diputado Quesada la realizó el Miami Herald. El diario precisó que la compra de los 11 departamentos por los cuales desembolsó 6 millones 300 ocurrió el mismo día. Antes de ser diputado y presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, Quesada fue líder de la Sección 11 del SNTE en la Ciudad de México. Según su periódico Reforma, este ladronazo montó una millonaria operación de usura: daba créditos a los afiliados con altas tasas de interés. Un usurero en toda la forma. Eso habla muy bien de la estructura del sindicato de los maestros. Supongamos que cuando el diputado fue de compras el dólar estaba a 12 pesos, pues bien, el señor Quesada gastó 100 millones de pesos. Oigan, ya en serio, no sean ladrones descarados. Ahora mal: si esto podía hacer el líder de una sección sindical, imaginen las operaciones que abría y cerraba Elba Esther Gordillo. Y hay quien dice después de todas las exacciones de la señora que se ensañan con ella. En fon.

Nada pasa

Gil lee en sus periódicos, oye en la radio, de innumerables corrupciones y del crecimiento de su gemela: la impunidad. Gamés recordó algunos pocos nombres: Granier, ex gobernador de Tabasco, en libertad; Moreira, ex gobernador de Coahuila, tranquilón; Padrés, ex gobernador de Sonora, y sus secuaces, calladitos; Arturo Escobar del partido verde y sus millones en maletines, todo bien gracias; los departamentos en Cancún de los dirigentes del Verde, ya sin húngaras, nadie sabe nadie supo; la Casa Blanca, al respecto el enérgico Virgilio investigó como un sabueso y nada de nada.

Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, la corrupción nada tiene que ver con un asunto cultural, sino con una práctica común del autoritarismo: lo que saque la mano; mi 20 por ciento es sagrado; lo arreglamos por dos millones de dólares; total, en México se puede robar mucho dinero y quedar impune. Una parte considerable de los funcionarios públicos le mete mano a las arcas y se lleva el dinero, sea en cajas de huevo o en cuentas en el extranjero, o en bolsas grandes.

Virgilio Andrade, secretario de hierro de la Función Pública, se arregló un rizo y dijo con el carácter que ha demostrado en la vida pública: “que es de interés prioritario para el gobierno impulsar reformas al sistema nacional anticorrupción lo que resta de la administración”. Y si le permiten meter la cuchara a Gilga, también es de interés prioritario que Andrade presente a algún corrupto con las manos en la masa porque da la impresión, a juzgar por el desempeño de esa secretaría, que los índices de corrupción en México son como los de Finlandia. Oiga, Andrade, agarre algo y deje de papar moscas.

Que siempre sí

En otro orden de cosas: que siempre sí: el presidente Peña sí acudirá a la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre drogas. La verdad sea dicha (una muletilla así no la tiene ni Obama), era un escándalo que México, uno de los países que convocaron a la reunión no asistiera debido a la visita del presidente de Consejo de Ministros de Italia. La reunión con Mateo Rizzi es importantísima para el porvenir de la nación, así que con la pena, pero no podemos sentarnos a discutir sobre las drogas, un tema que nos atañe, pero no tanto como dicen los alarmistas. El Presidente corrigió sobre la marcha: sabes qué, Eduardo, estamos fritos, tenemos que ir, no hay remedio.

La máxima de Montesquieu espetó en el ático de las frases célebres: “La verdad en un tiempo es error en otro”.

Gil s’en va

Twitter:@GilGamesX

También te puede interesar:

¡Albricias!

Morena sufre

Corrupción