Opinión

Movilidad en la CDMX, camino equivocado

  
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Taxistas Uber

Dos noticias en torno a la movilidad urbana y la certidumbre de que no vamos por buen camino.

La primera noticia: la inauguración –formal, porque ya operaba hace diez días– de un segundo piso de cuota, del tramo que lleva a los automovilistas a la caseta de Tlalpan.

La segunda noticia: Uber ha iniciado el cobro a cada usuario en la Ciudad de México de un cargo de 1.5 por ciento del costo del viaje, esto como obligada aportación para un fondo que administrará la Secretaría de Movilidad.

Dicho en otras palabras, y en resumen, la noticia es que desde esta semana es oficial que de nueva cuenta son los ciudadanos quienes tendrán que pagar por la incapacidad de los gobiernos –federal y capitalino– para generar opciones eficientes de transporte público.

Quien crea que la llegada de una nueva autopista de cobro es una buena noticia, debería revisar la información publicada esta semana por El Universal, diario que el lunes reportaba que desde que entraron en vigor, en tiempos de Marcelo Ebrard y del gobernador Peña Nieto, las autopistas urbanas han tenido aumentos de hasta cuatro veces la cuota original. (http://eluni.mx/2fKL61F)

Porque todo es festejo en los discursos de ayer del presidente Peña Nieto y del jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera en la ceremonia de apertura del nuevo tramo carretero que conecta con el sur de la ciudad, pero ni una palabra pronunciaron sobre el tema de que estamos ante una obra concesionada.

En el otro tema, en el de Uber, los capitalinos han descubierto a la mala, de manera sorpresiva, que a partir de esta semana hay tres nuevos cargos para los usuarios de esa plataforma.

Según una nota de EL FINANCIERO, dos de los nuevos cargos son por Cuota de Solicitud y el Cargo para Otras Contribuciones, que “consisten en pagos fijos de 2.00 y 3.60 pesos respectivamente adicionales a la tarifa final del viaje, para financiar iniciativas de seguridad y otros costos operativos”. (http://bit.ly/2fxhcwD)

Así que este nuevo banderazo de Uber ya cuesta lo mismo que la tarifa de algunos camiones.

Encima, hay que calcular el costo de 1.5 por ciento por el monto de cada viaje, que será depositado en una cuenta del gobierno, en un fondo que cuando se anunció, en julio de 2015, se dijo que sería para el Taxi, la Movilidad y el Peatón. Así de elegante el nombre. Por cierto, cuando se publicó la nota al respecto se decía que ese costo sería “sin impactar el cobro al usuario”. Pues ya vimos que no fue así. Aquí una nota de ese anuncio de hace 15 meses (http://bit.ly/2fAQZx7)

Uber depositó 70 millones de pesos –o cinco millones mensuales en promedio– por el tiempo en que tal cobro no fue descontado a sus clientes, así que imaginen cuánto aportarán los usuarios mensualmente al gobierno que no ha podido ordenar ni mejorar ni nada el transporte público.

Por eso creo que debería atenderse el llamado que varias organizaciones civiles, entre ellas Bicitekas y El Poder del Consumidor, hicieron el 1 de noviembre para que se dé una “#MoratoriaAutopistas a infraestructura elevada exclusiva para automotores y a un gran acuerdo entre gobierno, ciudadanos e inversionistas y operadores privados, para invertir los recursos de todos a mejorar la calidad y eficiencia del espacio público para el transporte masivo integrado”.

Porque el éxito de Uber en la CDMX y hasta la dizque felicidad por la apertura de una nueva autopista de paga están fincados en una especie de síndrome de Estocolmo: le encontramos gusto a subsidiar las deficiencias de nuestros gobernantes. Chido.

Twitter: @SalCamarena

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