Opinión

Momento de replantear
el debate sobre
el crecimiento

El debate sobre el crecimiento económico de México no debe centrarse en las cifras del segundo trimestre del año, conocidas la semana pasada, ni en la expectativa para todo 2014.

Da lo mismo crecer 2.7 por ciento en este año, como lo prevé la Secretaría de Hacienda, que 2.5 por ciento, como lo espera el consenso de los analistas del mercado en el reporte LatinFocus Consensus Forecast de agosto.

En cualquier caso es un crecimiento insuficiente y decepcionante. Durante los últimos 30 años la economía mexicana creció a una tasa promedio de 2.4 por ciento, claramente incapaz de reducir la pobreza en el país y mejorar las condiciones de empleo y bienestar social de los mexicanos.

Esa es la razón por la que casi la mitad de la población está por debajo de la línea de la pobreza y más de la mitad abajo de la de bienestar.

Durante el segundo trimestre del año, el PIB de México creció 1.6 por ciento respecto al mismo periodo de 2013.

El observatorio México, ¿cómo vamos?, metas para transformar al país, advirtió de que esa tasa de crecimiento “está muy por debajo del 6.0 por ciento al que debe crecer la economía para generar bienestar social de los mexicanos”.

Uno de los indicadores que más le preocupa a ese think tank, creador del semáforo económico, es precisamente el de bienestar.

Según el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza elaborado por el Coneval, en el segundo trimestre del año 53.3 por ciento de la población no pudo comprar la canasta básica con su salario.

La meta de México, ¿cómo vamos?, es reducir a la mitad el porcentaje de personas que no pueden comprar la canasta básica con su salario.
De acuerdo con el Coneval, ese índice “muestra que después de la crisis económica de 2008-2009 se incrementó la proporción de la población cuyos ingresos laborales son menores que el valor de la canasta alimentaria”.

Pero el poder adquisitivo del ingreso laboral de las familias “no ha podido recuperarse” de la importante caída que tuvo desde entonces.
Según el Coneval, “tanto la inflación como el alza en el precio de los alimentos han sido mayores que el incremento de los ingresos laborales de las familias”.

Esa conclusión es el mejor argumento para no echar en saco roto el debate sobre el salario mínimo y el ingreso de los trabajadores.

Pero de vuelta al tema, un crecimiento económico sostenido y mayores niveles de ingreso son los factores que más contribuirán a reducir la pobreza en el país.

Crecer 2.5 o 2.7 por ciento no hace la diferencia para combatir la pobreza y mejorar las condiciones de empleo y bienestar social.

Sin duda, las reformas sientan las bases para detonar la economía, pero pasará mucho tiempo para que su impacto se traduzca en un mayor crecimiento.

Twitter: @VictorPiz