Opinión

Momento de defender el TLCAN

 
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¿Por qué importa el TLCAN?

Lo que ha hecho el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de amenazar con un impuesto fronterizo a las empresas que manufacturen en México y luego exporten una parte de su producción a la Unión Americana, no sólo es ilegal sino que raya en la extorsión y el chantaje.

Sobre todo, viola compromisos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y de la Organización Mundial del Comercio.

Con sus declaraciones y tuits, Trump le ha hecho mucho daño a México aun sin llegar a la Casa Blanca, al amenazar con imponer aranceles más elevados a las armadoras de automóviles, entre otras industrias.

Ya consiguió que la fabricante de aires acondicionados Carrier y la armadora Ford cancelaran sus planes de expansión en México; Fiat Chrysler llevará algunos de sus proyectos a Estados Unidos (EU) mientras analiza si se va de aquí, en tanto que Toyota ya fue amenazada y también General Motors, que ayer ya dio un paso atrás en una de sus líneas de producción.

La última en la lista de Trump, hasta ahora, es la armadora alemana BMW, que mantiene sus planes para una nueva planta en San Luis Potosí.

El costo para México del ‘efecto Trump’ es de más de mil 600 millones de dólares en inversión extranjera directa y de dos mil millones de dólares en intervenciones del Banco de México en el mercado cambiario.

De acuerdo con fuentes consultadas, las amenazas que el presidente electo ha lanzado a las multinacionales, de aplicar impuestos especiales a su producción importada en EU desde México, constituyen prácticamente una extorsión y un chantaje.

En concreto, Trump ha dicho que las empresas estadounidenses que cierren sus plantas en EU y despidan trabajadores para abrir nuevas instalaciones en el extranjero pagarán un impuesto o arancel de 35 por ciento sobre los productos que envíen al mercado estadounidense.

Según el vocero del equipo de transición de Trump, Sean Spicer, el presidente electo se ha centrado en las firmas de EU que “se van al exterior con el propósito explícito de vender en el mercado estadounidense con trabajadores extranjeros”.

Pero Trump está imposibilitado de establecer impuestos ‘dirigidos’ a empresas y/o productos específicos por caprichos o cualquier otro asunto.

Además, las leyes estadounidenses restringen su actuación, por lo que los impuestos ‘selectivos’ serían ilegales, según varios especialistas.

Las empresas afectadas podrían demandar al gobierno de Trump ante la OMC, y las que tienen su sede en el exterior pedir que sus países tomen medidas de represalia.

“Si ellos nos gravan, México podría optar por la reciprocidad comercial”, dijo al reportero el internacionalista Adolfo Laborde.

“Llegó el momento de que México tome el liderazgo para defender el TLCAN y tenga los argumentos suficientes para renegociar de la mejor manera con EU”, comentó Jorge Gordillo, director de Análisis Económico de CIBanco.

Pero como lo planteó ayer en EL FINANCIERO Bloomberg Jaime Zabludovsky, presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, “la relación económica de México con EU no va a cambiar por lo que suceda en un periodo presidencial”, así que la integración comercial va a seguir.

Veremos qué pasa a partir del viernes.

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 @VictorPiz

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