Opinión

Mitos y realidades de los salarios

1.- El salario mínimo real se deterioró brutalmente si se observa el periodo que va de 1977 a la fecha. La caída real que tuvo en ese lapso fue de 74.5 por ciento. Es decir, a precios de julio de 2014, el salario mínimo en 1977 era de 257.17 pesos.

2.- El salario contractual real, de acuerdo con los datos que ha reunido el Banco de México desde 1982, tuvo una caída acumulada todavía peor. Para los 31 años que han transcurrido desde entonces a la fecha, el descenso es de un inconcebible ¡93 por ciento!

3.- En otras palabras, lo que se ha presentado en México es una caída generalizada de los salarios, que en el caso de los contractuales ha sido más grave aún que en el caso del salario mínimo.

4.- Sin embargo, dicha caída no se ha dado de manera uniforme a lo largo de los años. De hecho, de 1999 a la fecha, los salarios contractuales reales tuvieron un alza acumulada de 43.8 por ciento que, sin embargo, no compensó la pérdida que hubo en los años anteriores.

5.- Los momentos en los que se dio la caída de los salarios mínimos y de los contractuales están bien localizados en la historia económica del país y tienen que ver con las crisis recurrentes y las erupciones de inflación. En el caso de los salarios mínimos la caída comenzó en último año del sexenio de López Portillo. Sin embargo, en el sexenio de De la Madrid vino la catástrofe, pues el retroceso acumulado fue de 45 por ciento. Para los contractuales la caída en el periodo de De la Madrid fue de 85.8 por ciento.

6.- La peor época para los salarios fue el sexenio de De la Madrid. Las remuneraciones reales se quedaron atrás año con año. El peor fue 1987, con una caída de casi 50 por ciento sólo en ese año para los contractuales.

7.- La misma circunstancia, pero atenuada, se presentó en la crisis de 1995 y sus secuelas. Tan sólo en ese año el poder adquisitivo del salario mínimo retrocedió otro 13.1 por ciento.

Hasta aquí las cifras.

Es cierto que el crecimiento de los salarios reales en su conjunto sólo puede ser sostenible con un crecimiento de la productividad. Sin embargo, se pierde de vista que la caída de los salarios derivó de políticas públicas específicas y no sólo del comportamiento de la productividad, lo que se comprueba observando el impacto de las crisis en el nivel de los salarios reales.

Las crisis de 1982 y de 1995 se enfrentaron pegándole a los ingresos de los trabajadores.

No fue así en la crisis de 2008. Aunque la caída de la economía fue tan severa como la de 1995, entre 2008 y 2010, el poder adquisitivo de los salarios mínimos apenas retrocedió en 1.2 por ciento.

Es decir, durante los gobiernos de Fox y Calderón hubo la decisión de ya no pegarle más al poder adquisitivo de los salarios. Entre ambos periodos, el incremento real acumulado del salario contractual fue de 36.2 por ciento.

No hay soluciones sencillas a la discusión sobre salarios mínimos, pero debe enfocarse correctamente. Sin generalizaciones, con datos y con las experiencias que nos ha dejado la historia.

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