Opinión

¿Misión cumplida?

 
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Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán

El viernes pasado el presidente Enrique Peña Nieto se congratuló, desde su propia cuenta de Twitter, de la recaptura del Chapo Guzmán. Es una noticia relevante y sin duda positiva, pero no deja de ser la corrección de un error previamente cometido. Las primeras palabras de ese tuit me parecieron muy desafortunadas, por decir lo menos. El tuit empieza con un “Misión cumplida”, como si se tratara de una película de James Bond o Misión Imposible. México necesita cumplir muchas misiones más, indispensables no sólo si queremos desarrollarnos, sino urgentes, antes de alcanzar un punto de no retorno.

Hay en el país más de 120 millones de habitantes, 121 millones 168 mil 94 nos dice el Inegi. 55.3 millones son pobres y de éstos, más de 11 millones se encuentran en pobreza extrema, es decir, si dedican todos sus recursos únicamente a comprar alimentos, no les alcanza para obtener los nutrientes necesarios. Somos prácticamente el país con mayor desigualdad de ingresos de la OCDE –sólo rebasados por Chile–y el país donde más pobreza relativa hay en este grupo.

También de este conjunto de economías, México es quien tiene la mayor brecha de ingresos. Los ingresos del 10 por ciento de los más pobres caben más de 30 veces en el ingreso del 10 por ciento de los más ricos. Mucho mayor que el promedio que es de nueve veces. Y de estos 34 países, tenemos el lamentable primer lugar en el número de habitantes debajo de la línea de pobreza.

El 55 por ciento de los estudiantes mexicanos no alcanza las competencias básicas de matemáticas, de acuerdo a la prueba PISA.

Es decir, no son capaces de usar aritmética simple en sus actividades diarias. Las competencias más altas en matemáticas las alcanza sólo el 1.0 por ciento de los alumnos. No es de extrañar entonces que sólo tengamos 1.7 patentes por cada millón de habitantes. El 41 por ciento no alcanza las competencias básicas en lectura, es decir, saben leer pero no entienden lo que leen. Para poder competir en un entorno más tecnológico es indispensable que los estudiantes hablen inglés y tengan conocimientos de computación. Mexicanos Primero ha presentado un estudio donde muestra que únicamente 3.0 por ciento de los estudiantes de preparatorias públicas tienen un conocimiento elemental del inglés sobre el propio plan de estudios de la SEP.

El 71 por ciento de los adultos y uno de cada tres niños tiene sobrepeso u obesidad. 15 por ciento de los mexicanos tienen diabetes, más del doble del promedio de la OCDE. La presión sobre las finanzas públicas de ambos padecimientos, indudablemente relacionados, es cada vez mayor. Los costos administrativos representan casi 9.0 por ciento de todo el gasto en salud del país, es el más alto de la OCDE.

En términos de percepción de corrupción del sector público ocupamos el lugar 103 de 175. Se nos percibe, o nos percibimos, más corruptos que Brasil, El Salvador, Egipto y China. De corrupción es difícil hablar, porque de acuerdo al gobierno sólo hay escándalos, pero no corrupción. Oímos de la 'casa blanca', de Grupo Higa, del presidente municipal que robó poquito porque había poquito, acusaciones formales del gobierno de Estados Unidos sobre funcionarios por lavado de dinero.

Hay algunas investigaciones, pocas, que resultan en informes limpios, donde se encuentra que no hubieron prácticas ilegales, sólo hubo la percepción de corrupción.

Desde luego que han habido avances en el país. Incluso de los datos que aquí presento, muchos representan avances frente a lo que existía hace unos años.

Hay menos pobreza extrema, hay avances en materia educativa, la obesidad ya está en la agenda pública. Pero no cabe duda de que hay mucho trabajo por hacer. Confundir la existencia del Estado de derecho con la recaptura de un criminal es una enorme irresponsabilidad y desatino.

Me encantaría ver un tuit del presidente congratulándose por haber subido unos cuantos puntos en la prueba PISA o por cumplir la misión de eliminar el analfabetismo funcional. Imagínense ver al equipo cercano al presidente abrazándose de emoción, casi con lágrimas en los ojos, por la disminución de la desigualdad. O mejor aún, que salten de gusto a entonar el Himno Nacional por la desaparición de la pobreza.

La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter: @ValeriaMoy

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