Opinión

Miriam y el olvido

   
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Desaparecidas

“Sólo una cosa no hay. Es el olvido” escribió Borges, pero se olvidó de México. La tragedia de la activista tamaulipeca Miriam Rodríguez no es excepción. En menos de 10 años el ataque a familiares que han buscado a sus desaparecidos ha sido constante; 17 han sido asesinados, según un recuento de la organización Cauce Ciudadano.

Se repiten los patrones de venganza. En 2009 Benjamín Le Barón y su comunidad en Chihuahua decidieron no pagar el rescate por el secuestro de su hermano Erick, se movilizaron y su lógica de defensa fue contundente: “no seremos culpables de otros secuestros, pues al pagar un secuestro financiamos el secuestro de otros integrantes de la comunidad”. A los pocos días, su hermano fue liberado sin pagar ningún rescate, después de unir a todo un estado. Le Barón denunció a los secuestradores; en represalia fue asesinado la madrugada del 7 de julio de aquel año. Los agresores dejaron una manta: “Para los de Le Barón, que no creen, para que ahora sí crean, va como venganza por los 25 jóvenes levantados y detenidos en Nicolás Bravo”.

El recuerdo de esta tragedia llega por la muerte de Miriam, fatalidad con patrones idénticos, y nos damos cuenta de que ocho años después los delincuentes hacen lo mismo porque saben que pueden hacerlo. No se trata de kamikazes del crimen organizado que se condenan al cometer una venganza, no –nada más alejado de esto–, los delincuentes lo hacen porque seguirán con su vida como siempre, al menos es lo que nos ha enseñado la justicia mexicana los últimos dos sexenios.

También se repite la forma de actuar del gobierno estatal: lamentan los hechos, empiezan investigaciones, agarran sospechosos, quedan libres, y se repite la impunidad. Cauce Ciudadano ha hecho una tabla del horror, en la que señala a los “responsables de su seguridad al momento de la ejecución”. Ahí están gobernadores de todos los colores: los priistas José Reyes Baeza Terraza, César Duarte Jáquez, Héctor Antonio Astudillo Flores, Eruviel Ávila Villegas, Javier Duarte de Ochoa, Claudia Artemiza Pavlovich Arellano, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz; los panistas Guillermo Padrés, Francisco García Cabeza de Vaca; los perredistas Salvador Rogelio Ortega Martínez, Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, y en coalición PAN-PRD, Mario López Valdez. El cuadro de la seguridad fallida.

Del asesinato de Miriam Rodríguez la investigación debe ser por delincuencia organizada y debe cubrir el análisis penal y civil, se debe revisar la vinculación de los criminales con políticos y empresarios de la región. El cáncer de la violencia a estas alturas no está focalizado, se ha extendido en todas las esferas sociales, no basta la detención de autores materiales. No podemos olvidar a Miriam. No debemos olvidar a tantos. “Sólo una cosa no hay. Es el olvido”.


Twitter: @jrisco