Opinión

Mirarse en el espejo español

   
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España

Las elecciones municipales de España que tuvieron lugar el 24 de mayo anuncian cambios sin precedente en el sistema político español, anclado desde 1977 –fecha del pacto de La Moncloa– en el bipartidismo tradicional entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y auguran una renovación de la clase política. La crisis económica, que afectó particularmente a España entre los países de Zona Euro –el desempleo pasó de 9.0 por ciento en 2008 a 26 por ciento en 2013– fue la catalizadora de la efervescencia social.

Las protestas de miles de jóvenes desempleados en la Puerta del Sol condujeron al surgimiento de un movimiento social conocido como el 15-M, que poco a poco ha cristalizado en formaciones políticas inéditas como Podemos y Ciudadanos. En particular, la primera ha resultado competitiva electoralmente bajo el liderazgo del profesor universitario Pablo Iglesias, quien representa a una generación de políticos jóvenes de izquierda, que buscan transformar un sistema político que califican de corrupto, clientelar, oxidado y al mismo tiempo recuperar el crecimiento económico con equidad.

Los resultados de las elecciones en las alcaldías de Madrid y Barcelona podrían ser un presagio de lo que ocurrirá en las elecciones generales de este año. En Madrid, Esperanza Aguirre del PP obtuvo una mayoría simple de concejales, 21 de 57. Esta mayoría le resulta insuficiente a Aguirre para ser alcaldesa y le abre la puerta a Manuela Carmena, su principal rival, quien obtuvo 20 concejales. Carmena no proviene del PSOE, sino de Ahora Madrid, una lista formada por nuevos partidos de la sociedad civil. Es muy probable que Carmena gobierne con el apoyo de nueve ediles del PSOE; sin embargo, las negociaciones con cada uno de los concejales que deberían de declinar a favor de Carmena aún no han concluido, está pendiente definir las responsabilidades que recibirían, a cambio, en el gobierno municipal.

En Barcelona la situación es aún más compleja. Los 41 concejales se encuentran repartidos entre siete partidos. Ada Colau, de la lista Barcelona en Comú, tiene la mayoría simple con 11 concejales, seguida por Xavier Trias, del partido autonómico Convergència y Unió, con diez, mientras que populares y socialistas se encuentran relegados con cuatro y tres concejales respectivamente. De esta manera, en las elecciones municipales en las dos principales ciudades de España, el sistema de partidos se encuentra pulverizado.

El auge de estos partidos-movimientos y su participación creciente en las elecciones hace recelar a la clase política y de los electores tradicionales. Queda claro, no obstante, que las medidas que proponen atraen a los votantes inconformes, aunque no quede claro el alcance de los cambios. El éxito electoral de estas formaciones ha obligado al PP y al PSOE a pronunciarse sobre temas que preocupan a ese electorado indescifrable: las condiciones para la recuperación económica, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y las discusiones en torno al Estado de bienestar.

Las próximas elecciones generales en España, que tendrán lugar en diciembre de este año, darán una idea de la conformación futura de un nuevo sistema político. Como en otras partes del mundo, los ciudadanos se preguntan si las etiquetas de “derecha” e “izquierda” no son anacrónicas. De hecho, parte del éxito de las formaciones políticas nuevas en España ha sido precisamente ése. Superar la polaridad les ha permitido ser la vía electoral privilegiada para canalizar el descontento y muy posiblemente para terminar el esquema bipartidista en el mediano plazo.

España se encuentra en un momento de redefinir su sistema político, muy similar a los desafíos que ha experimentado repetidamente en su historia. Sin embargo, hoy es una democracia madura, que ha sido capaz de identificar los desafíos e integra a aquellos que no se sienten representados. El ascenso de nuevas opciones partidistas, que agrupan a los electores jóvenes, es un buen indicador. Dará lugar a un nuevo equilibrio institucional. En tanto, todos los partidos, viejos y nuevos, tendrán el reto de idear programas y políticas eficaces que correspondan a las expectativas de los ciudadanos. Los resultados de las elecciones de este domingo en México podrían ponernos frente a una coyuntura similar a la española, en la que la partidocracia pierde apoyo y los candidatos independientes pueden ser una opción.

Twitter: @lourdesaranda

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